Mostrando entradas con la etiqueta Hecho con estos pelos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hecho con estos pelos. Mostrar todas las entradas

domingo, 4 de diciembre de 2016

Tres cosas hay en la vida.


Salud, dinero y amor.

O al menos eso decía la canción. Tres cosas para ser feliz, tres objetivos para conseguir. Y ahora bien, ¿cómo los conseguimos?

Primero la salud. Si la salud es la ausencia de enfermedad y una servidora no tiene ninguna diagnosticada, es de suponer que ya tengo salud. Sin embargo, la salud va más allá de todo eso, consiste en cuidarse, comer alimentos sanos, hacer ejercicio, ser independiente emocionalmente. Salud física y psicológica.

Yo, que en estos últimos días he decidido cuidar mi salud de forma consciente, voy a empezar (ya llevo tiempo haciéndolo, pero ahora lo haré consciente de para qué lo hago) a cuidar mi salud corriendo.

Correr, me proporciona tres cosas maravillosas:

1.- Amplio mi círculo de amistades.
2.- Cuido mi cuerpo y lo mantengo activo.
3.- Libera endorfinas que me hacen sentir bien.

Todo relacionado con la salud. Sí, también lo de ampliar el círculo de amistades, que está muy relacionado con la salud mental.

Dinero. ¿Tengo dinero? Llevo toda la vida quejándome de que soy pobre, pero la verdad es que estoy escribiendo esto desde un ordenador maravilloso, con una conexión de fibra y mientras el resto de la familia duerme en camas con edredones calentitos. Acabo de subir de la cafetería de tomarme un café en soledad, en lugar de tomármelo en casa, tengo también móvil, tablet y una tele lo suficientemente grande para ver películas y series en Netflix. ¿Realmente soy pobre? Tengo trabajo, y mi decisión es hacerlo lo mejor posible ya que es el que me proporciona todas las necesidades que tengo y todos los caprichos que aún no siendo necesidades me alegran la vida.

Amor. "Love is in the air" que decía la canción. Si entendemos por amor que alguien esté dispuesto a todo por nosotros, que sólo piense en nosotros, que nos dé lo que necesitamos en cada momento y que baile a nuestro son, estamos jodidos. Eso no es amor, eso es dependencia. Si necesitamos todo eso es porque tenemos el firme convencimiento de que sin el reconocimiento de otra persona no valemos nada. El amor comienza por nosotros mismos y sigue por los que nos rodean sin esperar nada a cambio. Yo antes no lo veía así. Si le hacía un favor a un amigo, mi subconsciente siempre esperaba que algún día me lo devolviera, y si no lo hacía yo me sentía poco querida. El amor empieza por uno mismo y así todo fluye. Ultimamente mi vida está rodeada de amor, me ha abrazado más gente que nunca, me ha visitado más gente que nunca, me ha llamado más gente que nunca. Me he sentido querida. Pero eso, no es suficiente, si te agarras a eso, el día que no lo tengas, sufrirás. Así que en mi decisión de quererme y darme caprichos hay dos cosas que quiero hacer. Dos cosas que me hacen feliz.

1.- Escribir. Juntar palabras. Expresar lo que siento. Opinar de todo y plasmarlo aquí, en mi recién renovado blog. Y me gustaría que fuera un espacio de debate en el que la gente opinara y compartiera conmigo.
2.- Cantar. Es lo que me hace feliz. Cuando canto, me mente está centrada. Sólo me dedico a cantar. Ahora que está tan de moda vivir el momento presente, es un buen ejercicio. Me hace feliz, me permite estar donde quiero estar.

Por todo esto, he cambiado mis descripciones en todas las redes sociales. Para vivir como si fuera lo que quiero ser, lo que quiero hacer, que realmente es lo que soy.

Os presento a Ana: Cantante, escritora y runner.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Uno, dos y tres.

Uno, dos, tres...
tres segundos antes de besarte.

No digas nada, sólo
¡mírame!
junta tu frente con la mía
siente mis labios sin rozartos.

Uno, dos, tres...

Mi pupila se agranda
mis manos tiemblan
jugando con tus rizos.

Uno, dos, tres...

Mis pezones crecen
mis piernas flaquean
mi respiracion se acelera.

Uno, dos, tres
tres segundos eternos
que no duran nada.

Uno, dos, tres...
tres segundos antes de besarte

Humedezco mi ropa
mientras abro la boca
muy cerca de la tuya

Uno, dos, tres
ya pasó.

De pronto el delirio
de tu boca tocando la mía
de tu lengua jugando traviesa.

Uno, dos, tres...
tres segundos que no duran nada
salvo en el recuerdo.

viernes, 27 de junio de 2008

Te propongo un juego


(Para Espe)

Como todas las tardes, Elena salió del trabajo justo a las 15:30, cansada tras una dura jornada, y deseando llegar a su casa para sentarse a comer algo ligerito y descansar un ratito, sin embargo, ese Miércoles, normal y corriente, como cualquier Miércoles, cuando giró la llave en el contacto, supo que sería un día especial.

Había imaginado miles de veces la situación, pero nunca se había atrevido a llevarla a cabo. Hoy, por alguna razón, sabía que lo haría, y se dispuso a conducir hasta su casa, hasta la casa de él.

A pesar de que ya habían vivido varios encuentros, se respetaban profundamente, y se negaban las sorpresas, por la poca fuerza de su compromiso, por la libertad que ambos sentían para hacer y deshacer a su entojo, por que sorprender al otro parecía un "atentado contra su intimidad".

Tardó horas en llegar a la puerta de casa de Carlos, y todo el camino estuvo pensando si hacía bien o mal, pero el deseo que sentía era más inteso que todas las razones que le dictaba su cabeza para dar la vuelta y seguir hasta su casa. Además, esa misma mañana, sin saber todavía lo que iba a hacer, se había arreglado más de lo normal, se había maquillado con más mimo, se había puesto la mejor de sus colonias, se había calzado los zapatos más bonitos que tenía, y se había puesto el último vestido que había comprado.

Aparcó el coche lejos de su destino y esperó a que dieran las 9 de la noche, escondida tomando una cerveza en un bar cercano. Desde allí, le vió entrar en casa.

Carlos acababa de llegar a casa después de una dura jornada de trabajo, estaba cansado, así que cenaría poco y vería un ratito la tele. Se quitó los zapatos, fue al lavabo y se dirigió hacia la cocina. Justo en ese preciso momento sonó el teléfono.

- Hola, - dijo - ¿cómo estás?
- Bien, - dijo Elena al otro lado del auricular - Te propongo un juego.
- Soy todo oidos.
- Está bien - dijo Elena - Lo creas o no, he venido a verte, así, sin avisar. Me moría de ganas de pasar esta noche contigo, pero no me atrevía a llamar al timbre sin avisarte primero, no fuera que estuvieras con alguien o simplemente que no tuvieras ganas. Así que, si quieres comprobar si te digo la verdad, tendrás que salir a buscarme, estoy en la puerta de tu casa, justo en la calle.
- Ahora mismo voy. No te creo, estás loca, jajajaja.
- Si..., loca por ti.

Carlos, sin colgar el teléfono, abrió la puerta de la calle, y no vió a nadie, así que bajó las 5 escaleras que le separaban del portal, y se asomó a la calle. Tampoco había nadie. Volvió a su casa.

- No estás - Le dijo a Elena.
- ¿Eso crees? Mientras bajabas a buscarme me he colado en tu casa. Estoy aquí dentro, contigo, pero no sabes donde. Juguemos al escondite. Tienes que decirme dónde buscas. Cada vez que pases por una habitación, mires debajo de una cama, dentro de un armario o detrás de una puerta y yo no esté, te pediré prenda, y te aseguro que puedo ser muy traviesa pidiendo.

Carlos comenzó a recorrer habitaciones con una mezcla de miedo y excitación. El primer sitio donde miró fue la suya. Ella no estaba allí.

- Frío Carlos - decía Elena - este fallo vale por que me quites la camiseta con la boca, con las manos atadas...
- Uff - resoplaba Carlos - cada vez con más ganas.

Siguió por el cuarto de baño.

- No Carlos. Por este fallo te ataré a la cama, y veré que hago contigo...

Carlos iba a explotar. Sentía un deseo intenso por encontrarla y que sus cuerpos se juntaran por fin en un abrazo pasional, y sus bocas en un beso eterno.

Siguió buscando por todas las habitaciones, durante un rato, guiado por Elena, cada vez con más pagos pendientes, cada vez con más ganas de pagarlos.

Cuando al final la encontró, en la terraza, no hubo prendas ni pagos... Sólo dos cuerpos entrelazados, unidos por la pasión y el deseo, jugando bajo las estrellas a todos los juegos del mundo, viviendo el momento, sintiendo a tope.

A las 5 de la madrugada, sin dormir, Elena arrancaba el coche para dirigirse a su trabajo, sabía que sería un Jueves duro, con sueño, cansancio y ganas de llegar a casa para descansar, pero también sabía, que no habría problema capaz de quitarle esa sonrisa de la boca que la hacía parecer tan bella.

sábado, 31 de mayo de 2008

Después de brindar...

Hacía ya unos años que echaba en falta las miradas hambrientas de los hombres a su paso. Y eso, a pesar de que ella se comportaba de la misma manera desde que cumplió los 16. El mismo ritual todas las mañanas. El mismo desayuno, café con leche con dos cucharaditas de azúcar y 6 galletas “maría”. La misma sombra de ojos, el mismo color de labios, y sus famosos escotes que hacían suspirar a los hombres y rabiar de envidia a las mujeres del “Gancho”. Lista para ir a trabajar, a pocos metros de su casa, en el puesto de frutas del Mercado Central.

Sabía que muchos hombres le compraban las manzanas sólo para charrar un rato con ella, y que muchas mujeres prohibían a sus maridos hacerlo, pero a ella nunca le había importado. Es más, había alimentado su fama de mujer 10 a base de sacar partido a su belleza natural y de su manera de provocar al personal.

Sin embargo, ya nada era lo mismo. Los sábados por la mañana se asomaba al balcón y veía salir a los jóvenes del Oasis, o de la “Sala Oasis” como le decían ahora y todo le parecía tan diferente… Ellas con sus tacones de aguja y sus pantalones vaqueros ajustados, pero sin curvas, sin saber caminar como lo debe hacer una mujer. Y ellos con sus flequillos hacia delante, a lo Beatle, pero sin la fuerza y determinación de los hombres de su barrio.

Hoy era sábado, así que se arregló, se asomó al balcón, y tras un vistazo se calzó los zapatos y se fue a la calle. En seguida los escuchó.

- ¡Abuela! Tápese que va a coger frío. Que ya no tiene usted edad para esos escotes.

- ¡Señora! Tenga cuidado por Dios, y póngase unas alpargatas que los zapatos de tacón le van a matar.

Ella hizo oídos sordos y caminó hacia su puesto de fruta. Como todos los días estaba ocupado por una señorita muy amable que se empeñó en explicarle la situación:

-Señora Pilar –decía- , que hace años que no tiene ya usted la frutería. Que está jubilada desde hace tiempo. Que tiene ya 85 años por Dios. Váyase al centro de día, que allí podrá usted echar un guiñote o hablar con sus amigas, pero no se quede usted aquí, que me da mucha “penica”.

Con los ojos llenos de lágrimas, Pilar cruzó la calle y se metió a un bar al lado de las murallas. Se tomó un café con leche – el segundo del día, hoy tendría problemas para dormir- e intentó leer el periódico.

Hacía ya unos días que se había dado cuenta. Toda su juventud, toda su belleza, todo lo que ella había sido, se había esfumado por completo, y una profunda tristeza la invadía desde entonces. Toda la vida utilizando sus armas para conseguir algo que no sabía lo que era, así que no sabía si lo había conseguido.

Volvió a su casa, se encerró en su habitación, y en unos días no volvió a saberse de ella. Cuando por fin la policía reventó la puerta de su casa, encontraron una caja vacía de ansiolíticos, una pobre vieja tumbada en la cama, y un disco compacto puesto desde hace días con el “repeat” en la misma canción. El disco que se había dejado olvidado, aquel chico que un día sintió pena por ella y subió a su casa para ayudarle a llevar las bolsas de la compra. Y aquella canción que ella había descubierto por casualidad, pero que le hacía estremecerse con sólo escucharla.


Después De Brindar - Ariel Rot


martes, 13 de mayo de 2008

Recreándome..., me toca bajón

¿Todo a muerto?
Cuando parece que la luz ilumina el camino, te despiertas.
Sólo era un sueño.
La oscuridad sigue siendo tu única salida.

¿Sirve de algo intentarlo?
Cuando decides dejar de arrastrarte, tienes un techo en tu cabeza.
Estás en un tunel.
Gatear sigue siendo tu única salida.

---------------------------------------------------

Yo tenía unos 20 años, y ella 3 menos que yo. Lo hicimos juntas. Y ahora, cobra todo el sentido.

Esculpiendo tu alma, con un ara mortal
solo hay fantasmas en la oscuridad
buscando un paraiso que nunca encontraré
sólo fue un aviso de lo que nunca fue.

Y buscar, luces en la oscuridad
y encontrar caminos donde hallarás
la verdad, en parajes donde
ni tú ni yo, podríamos estar.

Bailando con la muerte, te pude ver una vez
horrible paisaje, el que contemplé
lo único que quieres, es poder gritar
salir de este tunel, ver la libertad

domingo, 20 de enero de 2008

Y sin embargo

Tú me miras
yo, me escondo
tú me buscas
yo te pierdo
tú, sonríes en la cama
y yo, te oculto mi cuerpo

Tú te escapas,
te persigo
huyes de mi
yo, te acoso
buscas refugio
te encuentro
nos rozamos
dame un beso

martes, 18 de diciembre de 2007

Y tú de quién eres?

Del Madrid o del Barça
del PSOE o del PP
del norte o del sur
de Tele 5 o de Antena 3
de blanco o de negro
de Bisbal o de Bustamante
de religión o de ética
de Tigres o de Leones
de carne o de pescado
de coca-cola o de pepsi
de Sabina o de Serrat
de Ferrari o de McLaren
de naranja o de limón
Cómo odio pertenecer a un grupo, y qué arropada estoy cuando lo hago, ¡qué falta de libertad!

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Contrato basura


La luna lo vió todo. Escondida detrás de una nube, fue testigo de su encuentro, y así, vió como a ella se le ponía la carne de gallina, mientras él tragaba saliva. Expió sus miradas, noto como ella mojaba sus labios mientras movía sus caderas al són de la música sin dificultad, impulsada por su vientre encogido y sin posibilidad de remediarlo de ninguna manera. Vió como las manos de él dibujaron el contorno del cuerpo objeto de su deseo y sintió como se detuvo el tiempo cuando sus labios se encontraron en un beso por fin.
Se tenían ganas desde hacía mucho tiempo. Sus miradas prohibidas e insinuaciones descaradas se sucedían en una especio de quiero y no puedo. Ella, pensaba en los 40 recién cumplidos y en que él era su jefe, pero no podía evitar imaginar sus piernas y torso desnudos. Él sabía que ella le sacaba 12 años, aunque lo disimulaba para que ella no se ofendiera, pero cuando veía su vientre plano y sus piernas firmes olvidaba hasta que era su empleada.
Por eso, cuando se encontraron en la terraza del bar, no hizo falta más que una gota de alcohol para dar el último empujón. Cuando quisieron darse cuenta, sus lenguas jugueteaban traviesas. Él la tomó por la cintura, apretándola hacia sí para que ella pudiera sentir su erección. Entonces, ella, supo que todo estaba perdido, y se dejó llevar.
De esto hace ya tres meses, y ahora, mientras miro su silla vacía en la oficina, pienso que a ella no le importa. ¡Qué me quiten lo "bailao"!, fue lo último que dijo mientras nos tiraba un beso desde la puerta, y volvía a su casa, sola, sin su príncipe azul y sin trabajo.

viernes, 30 de noviembre de 2007

Volar (aburrida en el trabajo, sin pies ni cabeza)


Cuando nació, tuvieron que cambiarle la sangre completamente. Cosas del RH. De los anticuerpos de la mádre comiéndose a la niña.
El caso es que como no tenían sangre a mano, y la población más cercana estaba demasiado lejos, decidieron cambiarla por sangre de cerdo, motivo más que suficiente para que se le quedara de por vida el apodo de Peggi.
Peggi, era una niña muy lista, y preciosísima, pero con una timidez casi patológica, que le hacía enrojecer en cuanto se intuía blanco de la más inocente de las miradas.
Sus diabólicos compañeritos, aprovechaban cualquier momento para sacarle los colores, - tarea fácil, por otra parte -, sin embargo, era la preferida de sus profesores. Tan modosita, tan aplicada.
Cuando llegó a la adolescencia, la belleza de Peggi creció de manera exponencial, y pasaba los días y sobre todo las noches, rompiendo corazones a diestro y siniestro, sin ni siquiera se consciente de ello. Parecía que de un momento a otro emularía a Remedios la Bella y subiría a los cielos ante la atónita mirada de todos sus amigos y vecinos. Sin embargo, no subió a los cielos, sino que descendió al más oscuro de los infiernos, cuando fue reclutada como estrella principal de un espectáculo porno de un garito de mala muerte situado en las afueras de la ciudad.
Así, Peggi, pasó el resto de su vida atrapada en una telaraña de sexo y drogas, y, a la hora de su muerte, lo único que pidió fue ser libre. Que la muerte no fuera tan oscura como la vida.
En ese mismo instante, y sin saber qué fuerza de la naturaleza había obrado el milagro, desplegó las alas y echó a volar.

martes, 27 de noviembre de 2007

Desde mi mesa


Pelo liso, pelo largo, en coleta.
Pelo a capas, estiloso, desigual.
Pelo rizado, alborotado, como su alma.
Pelo despeinado, rubio, dos coletas, dando guerra.
Pelo recogido, pelo soso, pelo violeta.
Pelo que dice de ella lo que ella niega.

miércoles, 3 de octubre de 2007

Montaña Rusa

Vivo en el extremo
y a veces en el extremo opuesto.

Abro la boca
y cierro los labios.

No tengo grises
estoy de puta madre
o estoy echa una mierda.

Haciendo amigos
jodiendo planes.

Enjuagando mis lágrimas
aguantando la risa.

En paz conmigo misma
en guerra con el mundo.

Temiendo la vida
odiando la muerte.

No es de extrañar
que no me quieras
si ni yo misma me aclaro.

PD.- Un día un amigo llamado Jordi, me dijo: "¿Ana, de verdad te lo crees? Me refiero a cuando dices que tú eres muy sencilla, nada complicada..."

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Para mis amigos ;)

¿Qué mejor canción para volver a la rutina?


CALLES MOJADAS

Calles mojadas
bailando al ritmo de una lluvia que no cesa
son testigos de tu soledad
Trenes repletos.
de gentes que no saben ya ni quienes son
son tu hogar, tu vida, tu ciudad.

Más valdría que de una vez
juntáramos el hambre con las ganas de comer
y fueramos los dueños
de todo lo que queda por hacer.


Trabajo, casa
el metro, el autobús, el sábado y la juerga
semana tras semana a repetir
si lo que quieres
es cada día encontrarte cosas nuevas
si al fin y al cabo sólo eso es vivir.

Más valdría que de una vez
juntáramos el hambre con las ganas de comer
y fueramos los dueños
de todo lo que queda por hacer.


En esta jungla
de asfalto, de hormigón, de fiebre y aspirina
no queda sitio para la imaginación.
El tiempo vuela
los sueños no son más que trenes pasajeros
y el cielo sólo está para que salga el sol.

Más valdría que de una vez
juntáramos el hambre con las ganas de comer
y fueramos los dueños
de todo lo que queda por hacer.

jueves, 9 de agosto de 2007

11 de Agosto de 2005 (con un día de adelanto por las vacaciones)

Y me dijeron: "Cógela de los hombros y sácala tú, que la cabeza ya la hemos sacado", y yo lo hice, y fuí feliz.
Y Raul te separó de mí definitivamente, cortando el cordón que nos unía, y desde ese momento, estamos más unidas todavía.

Eres mi princesa

La que ilumina la habitación dónde sonríes.
La pizpireta de minifalda y cara de mala.
La lengua de trapo juguetona y traviesa.
La hermana de mi niño.
La niña de Raul.
La de la risa escandalosa tras las cosquillas.
La marujilla de 2 años que sorbe la sopa.
La resultona, la guapa, la simpática.
La niña de mis ojos.
Mi princesa

Te quiero mi niña. Feliz cumpleaños.
2 añitos. Toda una mujer.

domingo, 29 de julio de 2007

La llamada

El sonido del teléfono resonaba en su cabeza como una taladradora. Rebeca se revolvía en su cama intentando dormirse de nuevo, pero no lo conseguía, su cabeza no paraba de darle vueltas a los acontecimientos del día anterior, cuando todo su mundo se había venido abajo.

Y ahora sonaba el teléfono.
Mientras se desperezaba, pensaba en si esa podría ser la llamada que la sacara de la más absoluta de las miserias, del pozo oscuro en el que había caído y del que nadie podría rescatarla hasta quién sabe cuándo.
Pero empecemos por el principio. Rebeca conoció a Alberto cuando todavía era demasiado jóven para todo. Él era músico y ella, una joven ingenua de 18 añitos cayó rendida a sus pies. Al principio, todo eran piropos y regalos para ella, pero poco a poco eso cambió. Tuvieron 3 hijos de los que se encargó de criar ella solita, nunca trabajó fuera de casa y siempre fué demasiado cobarde como para separarse de él, incluso cuando comenzó a a decirle zorra, o a darle bofetadas "para que aprendiera".

Sin embargo, hacía un par de meses, después de celebrar la boda de su hija la pequeña y después de la muerte de su madre, a la que estuvo cuidando en su agonía durante mucho tiempo decidió que era la hora de decir "hasta aquí hemos llegado" y comenzó a prepararlo todo.

A pesar de tener casi 60 años encontró un trabajo ayudada por el instituto de la mujer, y entre eso, y lo que había guardado durante estos años para que su marido no se lo gastara en alcohol y putas, podría vivir con dignidad. Buscó un abogado y presentó una demanda de separación. Alberto, enfadado y sorprendido le dió la última paliza antes de que le arrestara la policía, y ella comenzó a vivir sóla y feliz.

Pero ayer..., ayer todas sus esperanzas de vivir lo que le quedara de vida en libertad, se fueron al garete. Alberto salió de la cárcel, cogió el coche, y no pudo esquivar a un borracho que se había metido en dirección contraria por la autopista. Resultado: un borracho muerto y un delincuete (Alberto), herido grave. El equipo médico del Hospital del Sol, no pudo hacer nada. Alberto viviría el resto de sus días como un vegetal, y con el cerebro funcionando como el de un niño de 18 meses.

¿Qué podía hacer ella? No podía dejarlo tirado. Sus padres no vivían ya y solo la tenía a ella. No podía meterlo en una residencia, era demasiado caro, ni dejarlo al cuidado sus hijos, que eran jóvenes y tenían niños pequeños o intención de tenerlos, eso hubiera sido muy injusto para ellos.

Así que había decidido sacrificar su nuevo trabajo y su recién estrenada libertad, para cuidar a Alberto mientras esperaba que se muriera, y rezaba para que lo hiciera antes que ella, porque su vida a partir de ahora consistiría en dar comidas, cambiar pañanes y poco más.

Y ahora, sonaba el teléfono.
¿Y si era esa la llamada que le iba a salvar?
Rebeca fué a contestar. Al otro lado del auricular, alguién hizo una pregunta. Rebeca, con los ojos llenos de lágrimas respondió: lo siento..., se ha equivocado.

viernes, 15 de junio de 2007

Soneteando voy

Ya, ya lo se, no existe esa palabra pero es que estoy recordando una época de mi vida, hace bastante tiempo, como 10 o 12 años aproximadamente, tuve una temporada en que me dio por escribir sonetos. Como a los 20 años uno hace lo que hacen sus personajes admirados, supongo que yo me puse con los sonetos porque los hacía Sabina, ese que canta, no me parecía difícil hacer rimas consonantes primera con tercera, y segunda con cuarta, así que me puse a ello. No tengo ni idea dónde están, los escribía en papeles y luego los guardaba por los cajones, así que de vez en cuando aparece uno. Independientemente de su factura, me hace muchísima ilusión leerlos, me recuerdan a una Anita medio adulta todavía y me hace ilusión escribirlos aquí también. Hoy he encontrado este:

Llamé a las puertas de tu pecho abierto
un día gris que vi al cielo llorar
tu corazón estaba de portero
me dijo pasa y no te irás jamás

Alguna vez intento abrir la puerta
para salir de esta caverna oscura
huir del miedo y luego la reyerta
y ver la soledad de la cordura.

Y entonces llega un beso, una palabra
de mi mago diciendo abra cadabra
y sacando una flor de su chistera
y yo cierro el portón y entro hacia adentro
a disfrutar del encientro en que me encuentro
y adorándote más que a cielo y tierra

jueves, 7 de junio de 2007

Trasteando en los cajones



Andaba yo removiendo los cajones, en busca de un volante médico para acudir mañana al especialista. El volante no ha aparecido, pero he encontrado un papel, con algo que no había visto desde hace mucho tiempo.

En esas noches de insommio en que la realidad y la imaginación se entremezclan en tu cabeza y no eres capaz de distinguir la una de la otra..., en esas noches en que a ratos parece que las horas nunca terminaran de pasar y a ratos pasan tan deprisa que ni siquiera te das cuenta de que estabas soñando..., en esas noches en las que un pensamiento cruel te atormenta y no lo ves claro hasta que la oscuridad se ha ido..., en esas noches en las que cantas mil canciones, recitas mil poesías, te metes en mil personajes, inventas mil historias..., en esas noches en las que el tic tac del despertador se asemeja a un martillo llamando a tu cabeza..., en esas noches de lunes, martes, jueves o domingos..., en esas noches, quisiera tener a mi lado un ángel mágico, con artes mágicas, con pócimas mágicas que me contara una historia mágica viviendo en un mundo mágico y diferente, donde no existiera el insommio, ni el miedo, ni el odio, ni la tristeza.

Ana Beguería, 26-09-01

miércoles, 6 de junio de 2007

María (una historia real inventada de principio a fin)

Cuando María tenía 20 años era una joven esbelta y altísima, podría haber sido modelo, miss, actriz del destape o lo que hubiera querido, sin embargo, tener un tipazo y 1'80 de estatura no ayudan mucho en una familia católica, apostólica y romana del año 68, en pleno franquismo, cuando el matrimonio y los hijos eran la única salida para las jóvenes de las familias bien. Así que se casó y tuvo 3 hijos, el mayor, alto como sus padres, se casó con una jóven católica miembro de una cofradía de semana santa, el mediano, la oveja negra de la familia, estudió para cocinero, y se "auto-exilió" a San Sebastián, y la pequeña, Dios mío, la pequeña había heredado las hechuras de su madre. Alta, delgada y estilosa, con una preciosa cabellera de color castaño, perfectamente arreglada y con un estilo al andar que le hacía parecer más alta todavía, un peldaño por encima del bien y del mal. Se podía decir que María era feliz, era la madre en una familia modelo, domingos a misa, y tardes dedicadas al servicio a la sociedad en la parroquia del barrio pero cuando miraba a su hija, era como si María se viera a si misma 20 años antes, mejor aún, las posiblilidades de la benjamina de la familia, eran todavía mayores que las que tenía ella, así que decidió traspasar a su pequeña todos sus sueños adolescentes y la inscribió en una escuela de modelos. Que la jóven Alex consiguiese ser una estrella, se convirtió en una obsesión para María, que dedicada en cuerpo y alma a su hija conseguía superar a duras penas la tristeza de una vida tan aparentemente feliz como anodina.
Pasaron los años y yo no había vuelto a saber nada de ella, solo que Alex salió en dos o tres campañas publicitarias sin importancia y que María había dejado de hablarse con su hijo mayor por problemas con la nuera, pero el otro día me la encontré por la calle. La noté rara, daba muchos abrazos y hablaba de una manera extraña. No le di importancia, ni por un momento se me hubiera ocurrido pensar que días más tarde una amiga me contara que la había visto, ...en la tele, ... en un reportaje de Alcoholicos Anónimos.

viernes, 20 de abril de 2007

El amor

Quién no ha visto la luz de la mañana
brillar aunque la niebla esté en el viento
quién no sintió en su piel el frio aliento
cuando alguien le acertó justo en la diana

quién no soñó soñar en primavera
todo el otoño aunque el invierno apriete
quién puso al corazón un torniquete
quién quiso amar por siempre a la primera

quién no pintó gorriones en la noche
quién vio la luna a plena luz del día
quién fue don juan tenorio algun momento
quién se dejó sus ropas en el coche
quién fue a nadar desnudo hasta la ría
quién fue feliz de tanto estar contento.