No sé qué me pasa últimamente con los libros que no consigo terminar ni uno. Recuerdo que antes, a las 5 páginas ya estaba atrapada, leía en todas partes, un libro llegué a llevármelo a los bares que iba en verano, para seguir leyendo mientras los demás jugaban al rabino. Me daban las tantas leyendo en la cama y en ocasiones me sorprendía el amanecer.
Ahora, sin embargo, no consigo engancharme a ninguno. Debe ser que sólo me recomiendan betsellers y eso no me van. Así que ayer, me metí en el cuarto de mi abuela (en el que están los libros viejos), y me puse a buscar aquello que me enganchaba tanto.
Me quedé con un libro que leí alrededor de los 16 años y me cautivó. "El amante de Lady Chatterley". Abrí una página al azar, y leí un párrafo:
Lo nuevo en ella no era la pasión, sino la hambrienta adoración. Connie sabía que siempre había temido esto último, debido a que la dejaba indefensa. Y todavía lo temía, por cuanto si adoraba en exceso a aquel hombre se perdería a sí misma, quedaría borrada, y no quería qedar borrada, esclavizada, como una salvaje. No podía permitirse quedar convertida en una esclava. Temía aquella adoración que sentía, pero no podía luchar contra ella, en aquel mismo instante. Sabía que, más adelante, podría luchar contra ella. Llevaba en el pecho una endemoniada fuerza de voluntad que hubiera podido luchar contra toda aquella suave y latente adoración de su útero, y aplastarla. Incluso podía hacerlo, o, por lo menos, lo creía, y, de esta manera podría dominar su pasión con su voluntad.
Creo que voy a volver a leerlo. Teniendo en cuenta que no me va a impactar como entonces, porque ya no tengo 16 años, y sin perder de vista que fue publicado en 1928, pero sospecho que va a volver a engancharme.
Sólo sé que no sé nada. Ignoro las motivaciones de la gente, desconozco lo que va a pasar. Solo estoy segura de una cosa, de mí misma.
Mostrando entradas con la etiqueta Libros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Libros. Mostrar todas las entradas
domingo, 24 de agosto de 2008
lunes, 7 de enero de 2008

Tengo una librería en casa. Un mueble librería quiero decir. Sin embargo, siempre hay unos cuantos libros en mi mesilla de noche. Uno de ellos, es el que estoy leyendo (en este caso, La Sombra del Viento), el resto nunca he sabido por qué permanecen allí.
Yo sospecho, que tienen vida propia, y son ellos los que deciden quedarse o irse, porque si no, ¿cómo se explica que La Catedral del Mar, que lo leí en verano, esté en la librería recogido, y El Evangelio según Jesucrito que lo leí hace dos años por lo menos continúe allí?
Yo creo que son libros inacabados, no porque no los haya terminado de leer, sino porque necesito leerlos otra vez. A veces pasa, los vuelvo a leer y se van a la librería. Otros, como Cien Años de Soledad, pueden estar allí siempre, por eso tengo libros leídos 4 veces.
Supongo que cuando me mude, irán todos a la librería, porque entonces tocará organizar, tirar y recoger. No sé entonces que pasará con El amor en los tiempos del cólera, que sigue en mi mesilla tras rescatarlo de la basura de mi vecina, y que está pidiendo a gritos ser releido.
Ya iré contando...
lunes, 15 de octubre de 2007
Pilar Ternera
Ya lo sé, soy tremendamente repetitiva, pero estoy volviendo a leer "Cien Años de Soledad", para los que no lo hayan leído todavía, ahí va un pequeño fragmento, pero merece la pena leerlo enterito.
Tenía la ropa embadurnada de fango y de vómito. Pilar Ternera, que entonces vivía solamente con sus dos hijos menores, no le hizo ninguna pregunta. Lo llevó a la cama. Le limpió la cara con un estropajo húmedo, le quitó la ropa, y luego se desnudó por completo y bajó el mosquitero para que no la vieran sus hijos si se despertaban. Se había cansado de esperar al hombre que se quedó, a los hombres que se fueron, a los incontables hombres que erraron el camino de su casa confundidos por la incertidumbre de las barajas. En la espera se le había agrietado la piel, se le habían vaciado los senos, se le había apagado el rescoldo del corazón. Buscó a Aureliano en la oscuridad, le puso la mano en el vientre y lo besó en el cuello con una ternura maternal.
Tenía la ropa embadurnada de fango y de vómito. Pilar Ternera, que entonces vivía solamente con sus dos hijos menores, no le hizo ninguna pregunta. Lo llevó a la cama. Le limpió la cara con un estropajo húmedo, le quitó la ropa, y luego se desnudó por completo y bajó el mosquitero para que no la vieran sus hijos si se despertaban. Se había cansado de esperar al hombre que se quedó, a los hombres que se fueron, a los incontables hombres que erraron el camino de su casa confundidos por la incertidumbre de las barajas. En la espera se le había agrietado la piel, se le habían vaciado los senos, se le había apagado el rescoldo del corazón. Buscó a Aureliano en la oscuridad, le puso la mano en el vientre y lo besó en el cuello con una ternura maternal.
martes, 28 de agosto de 2007
La Catedral del Mar
Me regalaron "La Catedral del Mar" para mi cumpleaños. Me lo recomendaron encarecidamente, sin embargo, no veía el momento de comenzar a leer. Fué en Barcelona, cuando entramos a ver la iglesia, cuando me decidí a leerlo de una vez. Acabo de terminarlo.
Sí, me ha costado mucho leerlo. No sé lo que me pasa con los libros que me recomiendan mucho que me cuesta leerlos una eternidad. Me pasó con "El Código da Vinci", con "Los Pilares de la Tierra", y me ha pasado con este. Me han dejado plof. No podría decir que no me han gustado, pero no sé, me han dejado a medias. También me han recomendado "El Médico", "Tuareg", etc. que ni siquiera he podido terminar.
¿Por qué me pasa esto? No soy tan rara. Entre mis libros preferidos se encuentran "Cien Años de Soledad", "Todos los nombres", "El amor en los tiempos del cólera", "La Casa de los Espíritus", e incluso "La Carta Esférica", que es un libro de aventuras. Sin embargo, no puedo con los recomendados. Por eso, hago un llamamiento desde aquí a ver quién puede NO recomendarme algún libro. Quizás así logre emocionarme.
Sí, me ha costado mucho leerlo. No sé lo que me pasa con los libros que me recomiendan mucho que me cuesta leerlos una eternidad. Me pasó con "El Código da Vinci", con "Los Pilares de la Tierra", y me ha pasado con este. Me han dejado plof. No podría decir que no me han gustado, pero no sé, me han dejado a medias. También me han recomendado "El Médico", "Tuareg", etc. que ni siquiera he podido terminar.
¿Por qué me pasa esto? No soy tan rara. Entre mis libros preferidos se encuentran "Cien Años de Soledad", "Todos los nombres", "El amor en los tiempos del cólera", "La Casa de los Espíritus", e incluso "La Carta Esférica", que es un libro de aventuras. Sin embargo, no puedo con los recomendados. Por eso, hago un llamamiento desde aquí a ver quién puede NO recomendarme algún libro. Quizás así logre emocionarme.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)