jueves, 6 de septiembre de 2007

Meme

Mi queridísima Sonia San Román, que no sé como coño lo hace, pero se mete en todos los ajos, me ha pasado un Meme. Al principio, no tenía ni idea pero leyendo un poco, creo que ya me he enterado de cómo funciona. Las normas son las siguientes.

1.- Se trata de contar cinco "secretillos", manías inconfesables que nadie conoce de tí que claro está dejarán de serlo en ese momento.
2.- Hay que escribir en el blog las normas, así, como lo estoy escribiendo yo, o como te de la gana, como si lo quieres hacer en verso.
3.- Y hay que pasárselo a 5 personas que estarán dispuestas a hacer lo mismo (se supone).

Así que, allá voy.

Inconfesable 1: Soy muy miedosa. Cuando estoy sola en casa no duermo. Dejo la luz y la tele encendida y me acuesto en el sofá a ver si caigo de pleno cansancio. En fin, como los crios.

Inconfesable 2: Siempre me tengo que acostar en el lado de la cama que quede más lejos de la puerta de la habitación. ¿Soy rarita, eh?

Inconfesable 3: A pesar de que pueda tirar por los suelos muchas de las ideas que la gente tiene de mí, me encantan Prety Woman, Dirty Dancing, Grease, Tienes un e-mail, y todo tipo de películas pastelonas. También estuve enganchada a Cristal, Rubí, La Gata Salvaje, y a veces, veo la Fea.

Inconfesable 4: Me presenté a una entrevista para cantante de orquesta cuando tenía 23 años. Rechazé el trabajo porque tenía que vestirme como una conejita de PlayBoy.

Inconfesable 5: Cuando comenzé el blog pensé que escribiría sólo la primera entrada, la de presentación. Por fin estoy continuando con algo de lo que empiezo.

Bueno, pues ya está. Se lo paso a Fran, Ana kasi_siempre, Toño lunallena, Marian y Rubén. Lo siento chicos, os tocó. Ya sabeis que si no, os caerán 100 años de desgracia jajaja.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Para mis amigos ;)

¿Qué mejor canción para volver a la rutina?


CALLES MOJADAS

Calles mojadas
bailando al ritmo de una lluvia que no cesa
son testigos de tu soledad
Trenes repletos.
de gentes que no saben ya ni quienes son
son tu hogar, tu vida, tu ciudad.

Más valdría que de una vez
juntáramos el hambre con las ganas de comer
y fueramos los dueños
de todo lo que queda por hacer.


Trabajo, casa
el metro, el autobús, el sábado y la juerga
semana tras semana a repetir
si lo que quieres
es cada día encontrarte cosas nuevas
si al fin y al cabo sólo eso es vivir.

Más valdría que de una vez
juntáramos el hambre con las ganas de comer
y fueramos los dueños
de todo lo que queda por hacer.


En esta jungla
de asfalto, de hormigón, de fiebre y aspirina
no queda sitio para la imaginación.
El tiempo vuela
los sueños no son más que trenes pasajeros
y el cielo sólo está para que salga el sol.

Más valdría que de una vez
juntáramos el hambre con las ganas de comer
y fueramos los dueños
de todo lo que queda por hacer.

martes, 4 de septiembre de 2007

Mucho mucho ruido

Se acabaron las vacaciones, ayer fue Lunes y no me enteré mucho, pero hoy..., hoy la aplastante rutina ha caido sobre mi cabeza de golpe, como un chaparrón de verano del que no puedes escapar, y creedme si os digo que lo he agradecido. Ya conté una vez, que siempre estoy esperando que se termine una cosa para comenzar con la siguiente, lo que probablemente me impide disfrutar al máximo de lo que estoy haciendo, pero yo soy así, mientras me respondes pienso en la próxima pregunta.
Así que, esta mañana, he salido a la calle contenta. He dejado a la niña en la guardería y me he colocado el mp3 en las orejas con la ilusión de una niña con zapatos nuevos. A ver, nos quedamos en...: Ruido. El destino ha querido que fuese Sabina el que inagurara mi nuevo "curso", y ruido es lo que oigo, ruido conocido, ruido de las puertas del autobus, ruido de las ambulancias, de los niños llorando en sus primeros días de guardería, ruido de gente hablando por el movil en un tono más alto de lo normal. A pesar de los cascos, escucho el ruido, y me gusta.
Me gusta volver a ver a las mismas personas desconocidas. Las mismas caras en el autobús, personas con las que no he hablado nunca, pero a las que veo prácticamente todos los días. Me gusta mirar por la ventana del autobús. Volver a ver a las musulmanas con pañuelo en la cabeza ausentes en la playa, al peruano que se sienta a mi lado, al repartidor del 20 minutos de la esquina de la Avenida de Madrid con Andrés Vicente. Me gusta ver los carteles pegados en las paredes, así me entero de que Miguel Bosé actúa el día 14 en la plaza de toros, quizás...
Hago transbordo, dejo el 36 y cojo el 29, menos mal que tarda poco. Se acabó Sabina. Lucas Masciano canta "Buenas Costumbres". Qué buen rollo. Ahora, a tomar un cafecito con las compis y a currar.
Por cierto, estoy deseando que lleguen las vacaciones.

sábado, 1 de septiembre de 2007

El niño de la consola

Hace calor, pero la playa te refresca. Mis niños juegan en la orilla, se revuelcan por la arena hasta que logran parecer una croqueta, y luego entran una y mil veces en el agua a limpiarse. Hacen agujeros para meterse dentro, que se llenan con las olas y se vacían con la misma facilidad. Corren dentro del agua, saltan las olas, hacen castillos (o algo parecido), se caen, se levantan, se vuelven a caer y otra vez al agua, en fin, no paran. Yo ando por la orilla, jugando con ellos, cuando me piden que vaya a buscar no sé qué juguete, así que me dirijo hacia las toallas (la sombrilla ni la bajo, que no paran quietos). Recojo el juguete y… ¿qué ven mis ojos? Justo detrás de nuestras toallas, hay un matrimonio y un niño de unos 8 o 9 años. Él, lee la prensa, ella, la revista del corazón, y el niño, está entre ellos dos , en bañador, sentado en una silla jugando con la consola.
Yo, que no me bajo a la playa ni el móvil (si acaso me bajo un libro), alucino con la visión, pero pienso, estará cansado, o malito, será que no le apetece jugar…, en fin, seguro que luego se mueven un poco, me vuelvo para la orilla.
Al cabo de media hora, vuelvo a las toallas, a sentarme un ratito mientras los niños juegan con Raul, y no puedo evitar mirar. Allí siguen, en la misma posición, periódico para él, revista para ella, y consola para el nene. ¿Estarán vivos? En fin, no le doy más importancia.
Al cabo de dos o tres días, vuelvo a verlos en la playa, y el panorama no ha cambiado. Esa noche vamos a un hotel. En la terraza, una orquesta toca pachanga, mientras el personal demuestra que se ha empapado las 5 temporadas de “Mira quién baila”. Yo intento tomar una Heineken y Raul hace lo propio con su Moskoskaya con limón, mientras los niños insisten en bailar y corretear por la pista, al son del “Cuando tú vas” de la Chenoa, cuando de repente, se nos aparecen.
Allí están, la pareja con sus copas. Sin hablar, viendo cómo bailan los demás y escuchando la música. Y entre ellos está, cómo no, el nene. Por supuesto, con su consola.

martes, 28 de agosto de 2007

La Catedral del Mar

Me regalaron "La Catedral del Mar" para mi cumpleaños. Me lo recomendaron encarecidamente, sin embargo, no veía el momento de comenzar a leer. Fué en Barcelona, cuando entramos a ver la iglesia, cuando me decidí a leerlo de una vez. Acabo de terminarlo.

Sí, me ha costado mucho leerlo. No sé lo que me pasa con los libros que me recomiendan mucho que me cuesta leerlos una eternidad. Me pasó con "El Código da Vinci", con "Los Pilares de la Tierra", y me ha pasado con este. Me han dejado plof. No podría decir que no me han gustado, pero no sé, me han dejado a medias. También me han recomendado "El Médico", "Tuareg", etc. que ni siquiera he podido terminar.

¿Por qué me pasa esto? No soy tan rara. Entre mis libros preferidos se encuentran "Cien Años de Soledad", "Todos los nombres", "El amor en los tiempos del cólera", "La Casa de los Espíritus", e incluso "La Carta Esférica", que es un libro de aventuras. Sin embargo, no puedo con los recomendados. Por eso, hago un llamamiento desde aquí a ver quién puede NO recomendarme algún libro. Quizás así logre emocionarme.

miércoles, 15 de agosto de 2007

Desde el cyber

Me traje el portatil a la playa, con la esperanza de poder aprovecharme de alguna conexión wifi perdida en el espacio, pero eso sólo duró unas 10 horas, así que como me encuentro incomunicada (en el cyberespacio se entiende), me bajo al cyber a leer.
Comienzo por el blog de Vanessa, que la San Román está de vacaciones, y me encuentro un enlace a un poema que me ha encantado. Y es que lo que está hecho de verdad siempre es bonito .
Rubén comenta lo raro que es encontrarse Madrid vacío, pero yo no puedo leer más que su poema anterior.
No puedo dejar de mandar un beso a Marian. El que más y el que menos lo hemos vivido de cerca. Ánimo guapa.
Fran hace crítica de Los Simpson (no me la perderé), y el resto de blogs sigue de vacaciones.

Bueno, un beso, yo seguiré inflando sin parar manguitos de Nemo, y seré feliz.

Felices Vacaciones

jueves, 9 de agosto de 2007

11 de Agosto de 2005 (con un día de adelanto por las vacaciones)

Y me dijeron: "Cógela de los hombros y sácala tú, que la cabeza ya la hemos sacado", y yo lo hice, y fuí feliz.
Y Raul te separó de mí definitivamente, cortando el cordón que nos unía, y desde ese momento, estamos más unidas todavía.

Eres mi princesa

La que ilumina la habitación dónde sonríes.
La pizpireta de minifalda y cara de mala.
La lengua de trapo juguetona y traviesa.
La hermana de mi niño.
La niña de Raul.
La de la risa escandalosa tras las cosquillas.
La marujilla de 2 años que sorbe la sopa.
La resultona, la guapa, la simpática.
La niña de mis ojos.
Mi princesa

Te quiero mi niña. Feliz cumpleaños.
2 añitos. Toda una mujer.