lunes, 30 de junio de 2008

Silencio


Todo el día temiendo este momento.
Giro la llave y entro en casa.
La televisión está apagada, el teléfono no suena.
No se escuchan gritos ni risas.
Sólo el silencio...., y me invade una profunda tristeza.
Traigo una botella de vino que no puedo compartir.
En ocasiones dudo de mis decisiones.
En ocasiones las considero totalmente erróneas.
En ocasiones profundamente acertadas.
No quiero pensar más.
Mañana será otro día.
Hoy, algo de música.



sábado, 28 de junio de 2008

34


Da igual lo que pase. Dan igual los acontecimientos que se sucedan en tu vida. No importa que estés en un buen momento, o en uno malo. No importa que tu vida siga igual o que haya cambiado radicalmente. El calendario sigue sumando días, y cada 365 dice que tienes un año más.
No soy de hacer buenos propósitos el 1 de Enero, no es una fecha que me haga reflexionar. Prefiero hacerlos el día de mi cumpleaños. Así que me toca. Sólo haré uno, aunque muy difícil de cumplir. Y es que dentro de 365 días, cuando cumpla los 35 pueda contar aquí, que aproveché día a día de estos 34 como si fuera el último que me toca vivir.
Una ración de tarta para todos los que os pasáis por aquí, una copita de cava y una canción.

viernes, 27 de junio de 2008

Te propongo un juego


(Para Espe)

Como todas las tardes, Elena salió del trabajo justo a las 15:30, cansada tras una dura jornada, y deseando llegar a su casa para sentarse a comer algo ligerito y descansar un ratito, sin embargo, ese Miércoles, normal y corriente, como cualquier Miércoles, cuando giró la llave en el contacto, supo que sería un día especial.

Había imaginado miles de veces la situación, pero nunca se había atrevido a llevarla a cabo. Hoy, por alguna razón, sabía que lo haría, y se dispuso a conducir hasta su casa, hasta la casa de él.

A pesar de que ya habían vivido varios encuentros, se respetaban profundamente, y se negaban las sorpresas, por la poca fuerza de su compromiso, por la libertad que ambos sentían para hacer y deshacer a su entojo, por que sorprender al otro parecía un "atentado contra su intimidad".

Tardó horas en llegar a la puerta de casa de Carlos, y todo el camino estuvo pensando si hacía bien o mal, pero el deseo que sentía era más inteso que todas las razones que le dictaba su cabeza para dar la vuelta y seguir hasta su casa. Además, esa misma mañana, sin saber todavía lo que iba a hacer, se había arreglado más de lo normal, se había maquillado con más mimo, se había puesto la mejor de sus colonias, se había calzado los zapatos más bonitos que tenía, y se había puesto el último vestido que había comprado.

Aparcó el coche lejos de su destino y esperó a que dieran las 9 de la noche, escondida tomando una cerveza en un bar cercano. Desde allí, le vió entrar en casa.

Carlos acababa de llegar a casa después de una dura jornada de trabajo, estaba cansado, así que cenaría poco y vería un ratito la tele. Se quitó los zapatos, fue al lavabo y se dirigió hacia la cocina. Justo en ese preciso momento sonó el teléfono.

- Hola, - dijo - ¿cómo estás?
- Bien, - dijo Elena al otro lado del auricular - Te propongo un juego.
- Soy todo oidos.
- Está bien - dijo Elena - Lo creas o no, he venido a verte, así, sin avisar. Me moría de ganas de pasar esta noche contigo, pero no me atrevía a llamar al timbre sin avisarte primero, no fuera que estuvieras con alguien o simplemente que no tuvieras ganas. Así que, si quieres comprobar si te digo la verdad, tendrás que salir a buscarme, estoy en la puerta de tu casa, justo en la calle.
- Ahora mismo voy. No te creo, estás loca, jajajaja.
- Si..., loca por ti.

Carlos, sin colgar el teléfono, abrió la puerta de la calle, y no vió a nadie, así que bajó las 5 escaleras que le separaban del portal, y se asomó a la calle. Tampoco había nadie. Volvió a su casa.

- No estás - Le dijo a Elena.
- ¿Eso crees? Mientras bajabas a buscarme me he colado en tu casa. Estoy aquí dentro, contigo, pero no sabes donde. Juguemos al escondite. Tienes que decirme dónde buscas. Cada vez que pases por una habitación, mires debajo de una cama, dentro de un armario o detrás de una puerta y yo no esté, te pediré prenda, y te aseguro que puedo ser muy traviesa pidiendo.

Carlos comenzó a recorrer habitaciones con una mezcla de miedo y excitación. El primer sitio donde miró fue la suya. Ella no estaba allí.

- Frío Carlos - decía Elena - este fallo vale por que me quites la camiseta con la boca, con las manos atadas...
- Uff - resoplaba Carlos - cada vez con más ganas.

Siguió por el cuarto de baño.

- No Carlos. Por este fallo te ataré a la cama, y veré que hago contigo...

Carlos iba a explotar. Sentía un deseo intenso por encontrarla y que sus cuerpos se juntaran por fin en un abrazo pasional, y sus bocas en un beso eterno.

Siguió buscando por todas las habitaciones, durante un rato, guiado por Elena, cada vez con más pagos pendientes, cada vez con más ganas de pagarlos.

Cuando al final la encontró, en la terraza, no hubo prendas ni pagos... Sólo dos cuerpos entrelazados, unidos por la pasión y el deseo, jugando bajo las estrellas a todos los juegos del mundo, viviendo el momento, sintiendo a tope.

A las 5 de la madrugada, sin dormir, Elena arrancaba el coche para dirigirse a su trabajo, sabía que sería un Jueves duro, con sueño, cansancio y ganas de llegar a casa para descansar, pero también sabía, que no habría problema capaz de quitarle esa sonrisa de la boca que la hacía parecer tan bella.

jueves, 26 de junio de 2008

Noche de partido


Hay noticias que le dejan a una con cara de tonta. Esta es de hace un mes aproximadamente. Ahora mismo, mientras yo escribo, acaba de marcar un gol España, y oigo por la ventana abierta orgasmos al unísono que muchos quisieran para su relación de pareja, y esto lo dice, una a la que le gusta el futbol. ¡¡¡Manda narices!!!
Si..., cada uno da lo que recibe y luego recibe lo que da.... ¿Qué estoy haciendo ahora? ¿Qué estás haciendo ahora? ¿Qué estamos haciendo ahora? ¿Devolver lo que me/te/nos dieron? ¿O dar para recibir en el futuro?


miércoles, 25 de junio de 2008

IDIOTA

No puedo decir que viera toda mi vida pasar en un segundo, ni tampoco que pensara que realmente corría peligro, pero cuando ví las llamas subir por encima de la campana extractora me asusté de verdad.

Tuve que llevar precipitadamente a los niños a casa de la vecina, porque la casa estaba llena de humo, y mientras abría todas las ventanas, limpiaba y tosía, tosía y limpiaba lamentándome por ser tan idiota.

Y todo esto viene por mi despiste patológico. Cuando tenía 13 años, los profesores les dijeron a mis padres: enhorabuena, su hija tiene capacidad para ser en la vida lo que quiera, pero lamentablemente no será nada, porque es muy perezosa y además muy despistada. Y bueno, tenían razón. Pero hasta ahora no era una cosa que me hubiera preocupado.

Pase que me he dejado el bolso en el autobús más de una vez. Pase que me atracaran a punta de pistola por no recordar que tenía que cerrar la puerta. Pase que lleve 2 años sin revisarme el DIU porque perdí la cita médica y pase que me vaya de viaje y pierda el billete de vuelta en el autobús, por citar alguna de las últimas, pero jamás había puesto en peligro a los míos, ni mi casa.

Hoy no me quito esta canción de la cabeza.

martes, 24 de junio de 2008

Bob Dylan

Ayer estuve viendo a Bob Dylan. El concierto era en el parking de la Feria de Zaragoza. No es el primer concierto que veo allí, ya estuve viendo a los Rolling Stones, y sigue sin gustarme el sitio. Es un lugar demasiado grande, el sonido se dispersa, los baños son prefabricados y además es un sitio feo, pero bueno, lo de menos era el lugar.

Poco tengo que decir de Dylan, porque poco concierto vi, y sin embargo, lo pasé muy bien. La compañía era agradable y eso es lo que más importa en estos casos.

Fue una noche de bocadillos de panceta con demasiada poca panceta, de atascos con Rafa Pons sonando a todo volumen en el coche, de hablar, de mucho hablar, pero sobre todo de risas, de carcajadas, de ojos admirando el paisaje que había alrededor, jejeje, de cervezas tiradas por el suelo y todo esto aderezado con la música de Dylan por los altavoces.

Una noche que me hizo liberarme de mis últimas obsesiones, y que me hizo disfrutar de verdad.

Cuando me di cuenta de todo esto, Dylan ya cantaba su segunda canción del primer y único bis y la gente coreaba con los brazos en alto aquello de "Like a Rolling Stone".

Después, vuelta a casa, más atascos, y a dormir. Justo cuando lo estaba consiguiendo, me despertó un poco la nostalgia, para avisarme de que no se había ido del todo. Le hice un poquito de caso, pero no mucho, y volví a cerrar los ojos.