Hay dos posibles actitudes frente a una misma sensación y una, alguna vez, quisiera poder elegir una de ellas.
Los amantes del "tú puedes", "conseguirás todo lo que te propongas", el vaso medio lleno y variantes similares, dirán que siempre se puede elegir, sin embargo, no resulta tan fácil en la realidad.
Cuando el vacío en el estómago viene generado por los sentimientos y no por el hambre, la elección no depende de ti, sino de otro factor que no conozco, con lo cual, no puedo manejarlo.
En ocasiones, ese vacío te puede dejar 3 días sin comer. Literalmente, no entra la comida, es como si alguien hubiera cerrado tu estómago con 7 llaves de estas modernas que necesitan una tarjeta para poder sacar una copia.
Otras, sin embargo, el vacío tiene que llenarse, sí o sí, y sólo se consigue comiendo en cantidades que distan mucho de ser saludables.
Y la forma de afrontarlo no responde a ningún patrón concreto. O mejor dicho, un mismo sentimiento no siempre provoca la misma reacción. Por eso es tan difícil de manejar.
Si supiera como hacerlo, estaría flaca..., o gordísima, que sobre gustos no hay nada escrito.
Sólo sé que no sé nada. Ignoro las motivaciones de la gente, desconozco lo que va a pasar. Solo estoy segura de una cosa, de mí misma.
jueves, 22 de julio de 2010
miércoles, 7 de julio de 2010
¿Gafe yo?
Ahora que la gente se ha cansado de llamarme bipolar por mis cambios de humor (ni bipolar es tener cambios de humor, ni yo tengo tantos, por cierto), han empezado a llamarme gafe.
Y todo por un par de tropiezos tontos que he tenido ultimamente.
El 9 de Junio, sentí como se siente el jamón de york (que estamos en crisis y no es para sentirse ibérico) dentro del panecillo, porque mi coche quedó entre dos, con el correspondiente daño para mi integridad física.
El 13 de Junio me caí de un monopatín y di con mi espalda en el suelo sin poner las manos ni nada.
Y el 1 de Julio experimenté la sensación de volar por los aires con un accidente de moto.
Con tanto percance, no es de extrañar que me llamen gafe, pero si lo miramos con otros ojos, puedo pensar que soy una chica con suerte.
Del primero me quedó un leve latigazo cervical que ya casi no me duele y una marca del cinturón de seguridad en el pecho que desapareció en una semana, del segundo un moretón en el codo y un gran sentido del ridículo, y del tercero, siete puntos de sutura en la rodilla derecha, no poder bajar las escaleras con normalidad, y un pequeño dolor en el costado cuando toso.
Vamos, que teniendo en cuenta que podría haberme roto alguna vértebra al caer del monopatín, tener un dolor insoportable en la espalda por el accidente de coche o estar literalemente muerta si me hubiera caído unos metros más lejos de la moto o hubiera tenido una caída menos elegante, pues no me queda otro remedio que pensar que tengo suerte.
Eso sí. Creo que ya he cubierto el cupo de accidentes, como cubrí en su día el de robos. Según las estadísticas, las cosas no pueden hacer más que mejorar.
Que así sea.
Y todo por un par de tropiezos tontos que he tenido ultimamente.
El 9 de Junio, sentí como se siente el jamón de york (que estamos en crisis y no es para sentirse ibérico) dentro del panecillo, porque mi coche quedó entre dos, con el correspondiente daño para mi integridad física.
El 13 de Junio me caí de un monopatín y di con mi espalda en el suelo sin poner las manos ni nada.
Y el 1 de Julio experimenté la sensación de volar por los aires con un accidente de moto.
Con tanto percance, no es de extrañar que me llamen gafe, pero si lo miramos con otros ojos, puedo pensar que soy una chica con suerte.
Del primero me quedó un leve latigazo cervical que ya casi no me duele y una marca del cinturón de seguridad en el pecho que desapareció en una semana, del segundo un moretón en el codo y un gran sentido del ridículo, y del tercero, siete puntos de sutura en la rodilla derecha, no poder bajar las escaleras con normalidad, y un pequeño dolor en el costado cuando toso.
Vamos, que teniendo en cuenta que podría haberme roto alguna vértebra al caer del monopatín, tener un dolor insoportable en la espalda por el accidente de coche o estar literalemente muerta si me hubiera caído unos metros más lejos de la moto o hubiera tenido una caída menos elegante, pues no me queda otro remedio que pensar que tengo suerte.
Eso sí. Creo que ya he cubierto el cupo de accidentes, como cubrí en su día el de robos. Según las estadísticas, las cosas no pueden hacer más que mejorar.
Que así sea.
lunes, 28 de junio de 2010
domingo, 13 de junio de 2010
...
Se confunden en mi hogar los olores, sabores y dolores. Un par de meteduras de pata me mantienen amoratada y dolorida. Pero es un dolor soportable, porque sólo es físico.
El negro de mi codo hace juego con la tinta de calamar de los espaguettis y las mañanas con café con leche y tostada completa me mantienen con las pilas cargadas.
He vuelto a dormir la siesta, he vuelto a ver la tele. Mis vicios se limitan al tabaco y poco más.
La tranquilidad me la proporciona el no tener la losa de la durabilidad sobre mi cabeza. Éso hace que me relaje y que pueda disfrutar de la comida caliente de cuchara, de acostarme temprano y de cerrar los ojos viendo una película.
Las ventanas están abiertas, el sol entra sin llamar y ya no me preocupa si dejé la puerta cerrada o abierta.
Por una vez no tengo miedo. Y además, sigo sintiéndome libre.
El negro de mi codo hace juego con la tinta de calamar de los espaguettis y las mañanas con café con leche y tostada completa me mantienen con las pilas cargadas.
He vuelto a dormir la siesta, he vuelto a ver la tele. Mis vicios se limitan al tabaco y poco más.
La tranquilidad me la proporciona el no tener la losa de la durabilidad sobre mi cabeza. Éso hace que me relaje y que pueda disfrutar de la comida caliente de cuchara, de acostarme temprano y de cerrar los ojos viendo una película.
Las ventanas están abiertas, el sol entra sin llamar y ya no me preocupa si dejé la puerta cerrada o abierta.
Por una vez no tengo miedo. Y además, sigo sintiéndome libre.
lunes, 31 de mayo de 2010
miércoles, 26 de mayo de 2010
Lista de las 7 cosas superficiales que quiero
Porque yo lo valgo:
1.- Una casa en la playa. Pero encima de la playa, en la arena. Con unas cristaleras en el salón desde las que se pueda ver el mar y un gran porche con unas tumbonas donde tumbarse a leer a la sombra o a tomarse un mojito o a hacer meditación trascendental. Lo que sea.
2.- Un descapotable blanco. Bonito, limpio y..., poco más. Un descapotable blanco.
3.- Un IMC de 22. No quiero el de 18, no quiero ser un insecto palo, ni el de 25, toda la vida luchando para no caer en el temible mundo del sobrepeso. Con un 22 me basta y me sobra. Eso son 58 kilitos de nada. Sólo me faltan 16,5 para conseguirlo. ¡A por ello!
4.- Una Wii. Ya sé que parece poco comparado con lo anterior, pero es que me pica desde hace tiempo. Envidia cochina, ¿y qué?
5.- Un yate. Con una zona extensa para tomar el sol, pero que tenga toldo para echarlo cuando quiera. Y alguien que me lo conduzca que yo sólo quiero relajarme en él. Aunque con lo chafardera que soy, seguro que me acabaría empeñando en aprender a llevarlo.
6.- Una operación para volver a poner las tetas donde siempre han estado y de donde nunca se deberían haber ido. Que no es que estén por la cintura, pero vamos, que un poquito más arriba no estarían peor.
7.- Un fin de semana en Los Ángeles. No tengo muy claro por qué quiero esto, pero lo quierooooooooooooo.
Y vale..., de momento.
El próximo día pondré la lista de cosas importantes o no superficiales.
El que se anime a dejar comentario, que ponga sus 7 cosas superficiales, please.
De premio: mi gratitud. Qué mejor, ¿no? ;)
1.- Una casa en la playa. Pero encima de la playa, en la arena. Con unas cristaleras en el salón desde las que se pueda ver el mar y un gran porche con unas tumbonas donde tumbarse a leer a la sombra o a tomarse un mojito o a hacer meditación trascendental. Lo que sea.
2.- Un descapotable blanco. Bonito, limpio y..., poco más. Un descapotable blanco.
3.- Un IMC de 22. No quiero el de 18, no quiero ser un insecto palo, ni el de 25, toda la vida luchando para no caer en el temible mundo del sobrepeso. Con un 22 me basta y me sobra. Eso son 58 kilitos de nada. Sólo me faltan 16,5 para conseguirlo. ¡A por ello!
4.- Una Wii. Ya sé que parece poco comparado con lo anterior, pero es que me pica desde hace tiempo. Envidia cochina, ¿y qué?
5.- Un yate. Con una zona extensa para tomar el sol, pero que tenga toldo para echarlo cuando quiera. Y alguien que me lo conduzca que yo sólo quiero relajarme en él. Aunque con lo chafardera que soy, seguro que me acabaría empeñando en aprender a llevarlo.
6.- Una operación para volver a poner las tetas donde siempre han estado y de donde nunca se deberían haber ido. Que no es que estén por la cintura, pero vamos, que un poquito más arriba no estarían peor.
7.- Un fin de semana en Los Ángeles. No tengo muy claro por qué quiero esto, pero lo quierooooooooooooo.
Y vale..., de momento.
El próximo día pondré la lista de cosas importantes o no superficiales.
El que se anime a dejar comentario, que ponga sus 7 cosas superficiales, please.
De premio: mi gratitud. Qué mejor, ¿no? ;)
jueves, 20 de mayo de 2010
Me sorprende en un lugar en el que no debería correr tanto y me hace hasta levantar el pie del acelerador.
Tanto es el asombro, que hasta Sabina parece que enmudece y su Viudita se escucha como si estuviera a unos cuantos kilómetros del coche en lugar de residiendo en los altavoces.
Hacía mucho tiempo que no me pasaba. Algo muy concreto pero que no sé ni definir.
Parece que mi estómago quiere darle guerra a mi cabeza y preguntarle por qué narices hace días que he dejado de escribirte versos.
Ni ella misma lo sabe. Ni siquiera el síndrome, aquel tan usado en momentos de tensión, me hace sentarme a decir lo que pasa por mi mente, por mi cuerpo, por mis entrañas.
Será la primavera, que me hace vivir, en lugar de imaginar. Será el aburrimiento, el darme cuenta de que ya nada es nuevo, de que casi todo está vivido, está inventado.
Pero mi estómago se rebela. Y me sorpende. Y lo hace gratamente. Y yo me dejo, le dejo hacer y se lo agradezco.
Porque sólo significa una cosa...¡que estoy viva!
Y mi boca, aún sonríe, y mis ojos, aún brillan.
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