lunes, 12 de mayo de 2008

...es cierto que todo va a ir bien

Y puede ser que me equivoque otra vez
y puede ser que vuelva a perder
pero hoy la vida me dice
que me toca a mí eso de sentirme bien

domingo, 11 de mayo de 2008

Cumpleaños

Ayer estuve de cumpleaños. 2 añitos cumplió la niña y como en todo cumpleaños hubo tarta, juguetes, peleas, madres y padres intercambiando impresiones, etc.

No había muchos niños, sólo 5 contando la homenajeada, pero sí hubo las típicas peleas de "todos queremos el mismo juguete".

El comportamiento de los padres tanto en estos casos como en los de pegarse, siempre suele ser el mismo, ponerse en contra de su hijo. Y lo peor es que no se hace porque el niño no tenga la razón en la pelea, sino que se hace para quedar bien con los otros padres.

"Devúelvele el juguete", "Dale un beso", "Pídele perdón", son frases que todos decimos a nuestros hijos cuando se ven implicados en una pelea con algún amiguito. Y eso, normalmente, sin conocer todos los datos de la pelea, en la que normalmente ninguno de los implicados tiene la culpa, porque ¡tienen 2, 3 y 4 años!

Suelen ser tontadas en las que no deberíamos meternos a no ser que pudieran hacerse daño de verdad, pero ultimamente, los padres, no dejamos crecer a nuestros hijos. Les hacemos depender en exceso de nosotros, cuando son ellos los que deberían empezar a sacarse las castañas del fuego, a negociar entre ellos, deberíamos dejarles llorar y desahogarse cuando lo necesitan, y besarse y abrazarse cuando ellos quisieran. Siempre, por supuesto, en la medida de sus posibilidades, porque también tienen que aprender, aunque la mayoría de las veces, aprenden más por lo que nos ven hacer, que por las lecciones que les podamos enseñar de palabra.

Tarea difícil tenemos los padres, así que lo hacemos lo mejor que podemos, que suele ser mal. Al final, el destino de un hijo, quizás sea más producto de la casualidad que de la educación recibida. No lo sé. Y la verdad, ni si quiera sé si me importa.

sábado, 10 de mayo de 2008

Llueve

viernes, 9 de mayo de 2008

¿Justa justicia?

Jueces, fiscales, abogados..., todos se pasean por este país repartiendo justicia por doquier. Pero claro, la justicia no es igual para todos. ¿Por qué?, pues simplemente porque no es más que una interpretación de las leyes y eso siempre es subjetivo.

Conozco de primera mano, sentencias totalmente injustas, juicios demasiado dilatados en el tiempo cuando se requiere que sean solucionados de una manera rápida, y todos hemos sido testigos últimamente de una serie de errores que hacen que hoy una niña inocente ya no esté en este mundo, o de cientos de mujeres que mueren o sufren porque la justicia es demasiado lenta o por simples errores de papeleo.

Y claro, llegados a este punto, la gente se pone a pedir cadenas perpetuas que no solucionan absolutamente nada, porque el problema es anterior a la condena. Es la falta de criterio de algunos jueces, es la falta de sentido común para adelantar o no los casos que sean necesarios, es la burocracia larga y penosa que hace que muchas veces a la gente se le quiten las ganas de luchar.

La última noticia judicial que me ha llamado la atención, ha sido la del trueque de Julián Muñoz y compañía. Un trato con el fiscal: Yo te cambio 70 juicios pendientes, por 1 añito de carcel y 7200 Euros de multa, que como todos sabemos, es una pasta para un humilde currante como Julianito. La verdad es que a mí con estas cosas me da la risa.

En fin, que si queremos justa justicia, creo que tendremos que esperar al Juicio Final..., siempre y cuando, creamos en él. Mal tema.

jueves, 8 de mayo de 2008

Cambio de look

Hoy he ido a la peluquería. Esto no suele ser una noticia para la gran mayoría de las mujeres, que acuden a la pelu, una vez por semana, o una vez por mes, pero es que yo voy a la peluquería 2 veces al año, y normalente, lo hago porque tengo una boda, o porque mi madre me insiste hasta aburrirme.

No soy lo que se dice una mujer al uso. No me suelo maquillar, sólo lo hago en ocasiones especiales. No me doy cremas ni antiarrugas, ni normales. No me gusta ir de compras, es incómodo desnudarse y volverse a vestir 18 veces para encontrar algo que te queda decentemente, que es lo suficientemente barato como para comprarlo, pero que de el pego y no parezca ropa de baratillo. Además, los centros comerciales me agobian, pero las tiendas de barrio más todavía, con eso de "busco unos zapatos del número 41, pero que sea un 41 largo, que cuesten menos de 60 euros, que no tengan mucho tacón, y por supuesto, que sean los zapatos de mis sueños".

Esta dejadez hacia mi persona, la he extendido a otras parcelas de mi vida, tema que no viene a cuento en estos momentos, pero como he decidido ponerme las pilas, hoy he hecho cambio total, y me he dejado flequillo recto.

Es la segunda vez en mi vida que voy a la pelu, como paso inicial para volver a elevarme en la montaña rusa en la que me muevo constantemente. La primera vez, no lo conseguí, fue más adelante cuando lo hice, con otros métodos. Aunque quizás tenga algo que ver que no me gustó cómo me dejaron.

Esta vez, me gusta más. Aunque no me vea bien del todo, porque además de la rareza del cambio tengo la boca llena de heridas provocadas por un exceso de sol y sequedad. Pero confío, que esta vez el flequillo, me de fuerza, y no la pierda toda como Sansón.

Hoy he ido a la peluquería... y eso, es una gran noticia.

miércoles, 7 de mayo de 2008

lunes, 5 de mayo de 2008

Ordenar los armarios

Hoy he ordenado los armarios. Bueno, mejor dicho, mi armario.

Hacía siglos que no lo hacía, porque tener un armario de 2 metros para ti sóla tiene muchas ventajas, pero también algún inconveniente, y además, a veces coinciden. Es decir, puedes tener la ropa de invierno y verano en el mismo sitio, y no tener que cambiar cada estación, pero al no hacerlo, tienes la desventaja de la dejadez, que es lo que me había pasado a mí.

Afortunadamente, mi hermana, me ha echado una mano, porque si no, habría tenido para 4 días por lo menos, pero entre las dos, lo hemos hecho en una tarde.

Hemos sacado ropa de pre-mama, ropa del año 2000, bolsos rotos llenos de cosas inservibles, pañuelos y cinturones que nunca uso, y muchísima ropa que no me sirve, porque ultimamente uso alguna talla de más. En total 6 bolsas para dar, 2 bolsas para mi hermana, y 6 bolsas para tirar, vamos, que más que un armario aquello era una leonera.

Ordenar el armario, es como ordenar la mente, las ideas, y yo hacía muchísimo tiempo que no lo hacía, con lo que se deduce que mis ideas están desordenadas desde hace el mismo tiempo.

Hoy he querido empezar una nueva etapa de orden. Y los armarios, son un gran lugar para comenzar. Además, estoy satisfecha, y eso, también es una novedad.