Cuando me enteré de que el niño había sido apuntado a una competición de coches de slot (scalextric para los no entendidos), temblé de miedo. Vale, el niño sólo iría a divertirse, y yo sólo a supervisar pero me asaltaba una duda. Al haber además de competición infantil, competición de adultos, no sabía como iba a reaccionar ante veintitantos treintañeros corriendo como niños con sus coches y compitiendo para ser los mejores.
Cuando llegamos al club, comprobé que todos iban muy bien equipados, chalecos del club, cajas de herramientas a las que no les falta detalle para el mantenimiento de los coches, maletines preparados para llevar todos los accesorios. Es un mundo perfectamente montado. Yo pensaba, que uno se compraba un coche en una tienda, lo ponía sobre la pista, y a correr se ha dicho, pero no, estaba muy equivocada, esto lleva su preparación, hay diferentes categorías, coches normales, coches adaptados, escalas 1:32, 1:24, vamos, un mundo.
Entregamos los coches a los encargados de la carrera y esperamos a que comenzara entrenando un poco en una pista. Desde el principio, pude constatar, que en esto del slot, pasa como en el resto de las cosas, que siempre es verdadera la máxima "hay gente pa to", es decir, hay personas muy amables y simpáticas, y hay verdaderos petardos, que se ponen de un humor de perros cuando las cosas no les salen como quieren, pero sobretodo, lo que saqué de todo esto es que no hay que ir a los sitios con una opinión formada. Yo pensé que me aburriría, que todo me parecería absurdo, y sin embargó, me divertí. Es emocionante ir mirando los tiempos, ver como el coche se sale siempre en la misma curva, desear que al niño de 4 o 5 años que está corriendo se le salga el coche de la pista para que tu chico haga mejores tiempos. Al final, está claro que todos tenemos algo de competitividad en las venas, y eso, seguro que no es nada malo.
Pues eso, que fue una tarde divertida, y aunque mis chicos no ganaran, creo que repetiré, pero que me den un coche a mi, que también quiero sentir la velocidad..., rum, rum, ¡que rujan los motores!
Sólo sé que no sé nada. Ignoro las motivaciones de la gente, desconozco lo que va a pasar. Solo estoy segura de una cosa, de mí misma.
miércoles, 2 de mayo de 2007
viernes, 27 de abril de 2007
Entre la cirrosis y la sobredosis.

Toda mi vida he querido ser cantante, bueno no, a los 7 u 8 años quise ser bailarina o actriz pero eso no se si cuenta. Luego, a los 13 decidí que quería ser periodista o escritora, pero tenía que ir a Madrid a estudiar y me daba mucha pereza. Al final estudié informática aunque no me gusta nada. La cuestión es que alrededor de los 20 años quise ser cantante, cogía mi guitarra y con mi SOL mim DO RE, marchaba todos los domingos a misa de 12 a cantar aquello de "Diooooos estaaaaa aquiiiiii". Si uno es capaz de ir a misa todos los domingos porque adora cantar, ¿qué tiene que suponer cantar lo que te gusta y que encima te paguen por ello?
Bueno, a mi no me iban a pagar nada pero lo había conseguido, yo, que siempre había tenido complejo de voz de hombre, que siempre había ido a remolque de mi amiga Sandra, había conseguido lo que ella con su fantástica voz y entonación no había logrado nunca (jeje, que mala es la envidia), cantar acompañada de músicos profesionales. Y no estamos hablando de unos músicos cualesquiera no, sino de los que habían estado siempre allí, durante más de la mitad de mi vida, desde que íbamos a la peña los toreros de mi pueblo a beber y fumar, cuando aún no teníamos edad para beber ni para fumar, mientras sonaba en el radio-cassette "Le llamamos juana la locaaaa..."
Así las cosas, a la hora de cenar, y mientras esperaba mi bocadillo de longaniza (que tardó una eternidad), me entró el pánico escénico, y decidí que unas cuantas cervecillas no me irían mal, a mi, que ya no bebo ni vino en las comidas.
Cuando llegamos a la sala, comprobé que estaba la primera en la lista, no había marcha atrás, pero ya no me importaba porque las cervezas estaban haciendo su trabajo. Saludé a lalita, a David y a Olga, que hablaron conmigo como si me conocieran de toda la vida, y nos fuimos a sentar.
La primera parte del concierto me gustó mucho, me encanta lo que hace Antonio García de Diego con "A la orilla de la chimenea", tengo debilidad por el "Esta boca es mía" cañero de Pancho Varona, y Asúa hizo un "Caballo de cartón" fan-tas-ti-co. Por fin llegó el karaoke. Salió David a cantar "Y sin embargo", Sonia se atrevió con "Quién me ha robado el mes de abril", a lalita se le empiezan a notar los karaokes acumulados (ya ni le da miedo ni nada), y el niño de "Pájaros de Portugal" fue muy muy tierno.
Entonces..., me tocó. Fue todo muy rápido, tanto que apenas logré saborearlo, pero fué flipante, yo miraba a mi derecha y veía a Pancho tocando, y hacia atrás veía a Antonio, y no me lo podía creer. Cuando terminé y vino Pancho a darme dos besos, y me dijo que había cantado muy bien, fue como estar en el cielo. Solo me faltó mi Raul diciendo que iba a pasar el sombrero.
A partir de alli, mi tendencia natural a hacer el ridículo, se vio agravada por los efectos de tanta cerveza, que además de subirseme a la cabeza también se me bajó a los pies. Así, cuando nos despedimos y le dije a Antonio García de Diego "no os murais nunca", provoqué el mayor ataque de risa que hemos tenido mis amigas y yo en mucho tiempo. Je je je, "no os murais nunca", que frase tan original, todavía se están riendo las muy cabronas.
Bueno, que me quedé con ganas de más, tendré que repetirlo, ... tiembla Barcelona.
viernes, 20 de abril de 2007
El amor
Quién no ha visto la luz de la mañana
brillar aunque la niebla esté en el viento
quién no sintió en su piel el frio aliento
cuando alguien le acertó justo en la diana
quién no soñó soñar en primavera
todo el otoño aunque el invierno apriete
quién puso al corazón un torniquete
quién quiso amar por siempre a la primera
quién no pintó gorriones en la noche
quién vio la luna a plena luz del día
quién fue don juan tenorio algun momento
quién se dejó sus ropas en el coche
quién fue a nadar desnudo hasta la ría
quién fue feliz de tanto estar contento.
brillar aunque la niebla esté en el viento
quién no sintió en su piel el frio aliento
cuando alguien le acertó justo en la diana
quién no soñó soñar en primavera
todo el otoño aunque el invierno apriete
quién puso al corazón un torniquete
quién quiso amar por siempre a la primera
quién no pintó gorriones en la noche
quién vio la luna a plena luz del día
quién fue don juan tenorio algun momento
quién se dejó sus ropas en el coche
quién fue a nadar desnudo hasta la ría
quién fue feliz de tanto estar contento.
lunes, 16 de abril de 2007
Comenzando
Y, ¿cómo se comienza?
Una no sabe que escribir cuando por fin se sienta a escribir. De repente, es como si no hubiera nada que contar. En fin, supongo que esto irá pasito a pasito.
De momento, voy a tomarme una copita (de agua que estamos a lunes y hoy ha sido un día duro), a la salud de todo lo que quedará redactado en un futuro en este blog. Ya veremos si esta parte de mi sigue hacia delante o se pierde en dos semanas. Las intenciones son las primeras.
Una no sabe que escribir cuando por fin se sienta a escribir. De repente, es como si no hubiera nada que contar. En fin, supongo que esto irá pasito a pasito.
De momento, voy a tomarme una copita (de agua que estamos a lunes y hoy ha sido un día duro), a la salud de todo lo que quedará redactado en un futuro en este blog. Ya veremos si esta parte de mi sigue hacia delante o se pierde en dos semanas. Las intenciones son las primeras.
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