miércoles, 13 de agosto de 2008

Mentes complicadas

Supongo que será producto de mi mente matemática, pero normalmente pienso según el siguiente planteamiento.

Si a=b y b=c => a=c

Es un buen planteamiento para las matemáticas pero malo para la vida real porque según la misma fórmula podríamos decir:

No trabaja=No gana y No gana=No gasta => No trabaja=No gasta

Dejando de lado que las dos primeras igualdades no tienen por qué ser ciertas (ya que no trabajar no tiene nada que ver con ganar o no, y no ganar o no no tiene nada que ver con no gastar), pero suponiendo que sí son ciertas, la tercera no tendría por qué ser cierta.

No sé si me explico bien, lo que quiero decir es que aplicar las matemáticas a la vida real no tiene sentido.

Y una de las razones por las que no tiene sentido (entre otras) es que las personas tienen sentimientos. Buenos o malos (realmente no tengo claro si hay sentimientos buenos o malos en sí, sino buenos o malos para la persona en ese determinado momento), pero sentimientos al fin y al cabo.

Por eso, a veces las personas, mienten, o dicen medias verdades o crean estrategias para conseguir algo.

Ejemplo:

Papá se pone a cocinar un asado. El asado está riquísimo. La familia come sin rechistar. Papá está esperando la aprobación de la familia que sigue comiendo sin decir ni mú. De repente papá dice: Está bueno ¿no?, quizás le falta un poco de sal (papá sabe perfectamente que no le falta ni una pizca de sal, el asado está en su punto). ¿Por qué lo dice entonces? Pues bien, para conseguir que le digan: Nooo, si está riquísimo. Entonces insistirá un poquito en la falta de sal, para que le sigan regalando los oidos.

Se nota que esto es así si un día cuando papá se queja de la falta de sal de su riquísimo asado, le dices: pues sí, le fata un poco. Entonces papá dira: Ya me parecía a mí, pero es que si le echas más estaría salado.

Solemos hacer este tipo de cosas cuando queremos que nos halaguen por algo que hemos hecho y no lo hacen. Y es que las personas tenemos la mala costumbre de muchas veces decir únicamente las cosas malas y no las buenas. Reñimos muchísimo a los niños por ejemplo cuando se portan mal, sin embargo, no solemos recalcar cuando se portan bien, con lo cual conseguimos el efecto que no deseamos, que es que se porten mal para reclamar nuestra atención.

Entonces el "autoflajelamiento" y lo pongo entrecomillado porque es una palabra demasiado fuerte pero no se me ocurre otra para expresar lo que quiero decir, es algo que aprendemos desde pequeños y que todos hacemos en mayor o menor medida.

De todas las maneras, esto, tiene un peligro, y es que nos suelen repeler de la misma forma las personas que se pasan de soberbias como las que se pasan de humildes, y que da la impresión de que no se quieren nada a sí mismas.

Lo mejor..., ser uno mismo, pero..., el que no haya querido dar nunca una buena impresión..., que tire la primera piedra.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Unos mas, otros menos, pero todos andamos por ahi intentando dar buenas impresiones. Es parte de nuestra naturaleza, me parece.
Es verdad que a normalmente solo remarcamos lo malo y nunca lo bueno, porque damos por hecho que siempre tenemos que hacer lo bueno, y hacer todo bien.
Odio las matematicas, a pesar de ser economista. Pero la economia no es matematica, es solo sumar, restar, multiplicar y dividir. Y no me gusta nada aplicarlas a la vida real. Prefiero aplicar la poesia.
Besotes