lunes, 17 de abril de 2017

Autorretrato

Nací en verano, no me gusta el frío.
Manta y peli puede ser un buen plan..., de vez en cuando.
Más planes: paseo, tapas, vermú, conciertos, karaokeee.
Cuando canto me cambia la cara, me brillan los ojos, me cambia hasta la postura corporal.
Adoro reírme, a carcajadas, hasta que no pueda más.
Vente conmigo a correr, lo pasaré fatal, pero no cambio por nada la satisfacción al terminar.
Tozuda. Cuando me marco un objetivo trabajo hasta el final para conseguirlo.
Pero a veces, al trabajar por objetivos, cambia la realidad y cambia el objetivo.
Trabajo para vivir, no vivo para trabajar.
El físico importa hasta que entra en juego la química. Cuando ésta aparece, el físico deja de importar.
Sonrío como una niña cuando quiero hacer cosas de adultos.
Adoro los masajes, los profesionales y los aficionados.
Escribo desde el corazón, aunque no tenga técnica.
No busco nada, no espero nada. Aspiro a fluir.

martes, 14 de marzo de 2017

Humildad

Por creerme importante
me han salido 10 canas
un grano junto a los labios
y arrugas en el contorno de ojos.

Por sentir que soy grande
que estoy hecha para el éxito
he mirado en el ombligo de mis problemas
mientras el mundo giraba
ajeno a mis desvelos.

Por pensar que era mucho más
que una mota de polvo
en este inmenso universo,
he perdido a los míos,
he abrazado poco
y he besado guardando para mañana.

Y ahora, quizá demasiado tarde
he logrado comprender
que en toda esta locura
sólo nos tenemos a nosotros mismos
y a nuestros amigos
nuestros compañeros
nuestros colegas
nuestra red social verdadera,
porque pase lo que pase
el mundo no girará el cogote
ni un milímetro
para sentir compasión.

(dedicado a 6 personas)

viernes, 10 de febrero de 2017

El autoestopista

El autoestopista no sabe dónde va,
Solo quiere ver mundo.
El autoestopista monta en un coche que para
Si le gusta la música no se baja
Si le gusta la temperatura no se baja
Si le dan conversación no se baja
Nunca conduce, siempre va de copiloto
Aunque marca muchas veces las indicaciones
Sujeta el mapa
El conductor a veces se cansa de conducir
Pero el autoestopista no lo releva
Simplemente cambia de coche
En el que le esperan nuevas aventuras
El autoestopista es divertido
El autoestopista es ingenioso
El autoestopista es un gran tipo
Por eso nada importa
Porque mereció la pena ir acompañado
En el trayecto
Aunque haya sido corto

martes, 17 de enero de 2017

El tipex y la felicidad

Tengo este blog desde hace muchos años, y a pesar de que hablo de mí y de mis sentimientos, nunca hablo de las personas que comparten su vida conmigo. Ellos no lo han elegido, lo elegí yo, y aún así me quieren. Ellos son mis hijos.

D. tiene 13 años y creo firmemente que es un niño feliz. L. tiene 11 años y es un poco como yo, siempre está pensando en el "¿y si pasa esto?". Yo sufro por ello porque eso sólo le va a generar una cosa: ansiedad.

Hoy, hemos tenido la visita al instituto y he descubierto lo que preocupa a L. desde hace un tiempo. No quiere ir al instituto. Cree que es muy pequeña todavía y tiene miedo a no poder hacer amigos, a no sentirse aceptada.

Estábamos hablando de eso cuando ha venido D. y nos ha contado su secreto. Ha dicho que él también tuvo miedo y que últimamente como ha estado malito ha tenido tiempo de pensar y ha desarrollado una teoría fantástica acerca de como ve la vida. Os la cuento según sus propias palabras:

Yo, - ha dicho - me imagino la vida como un folio en blanco, y en ese folio en el que escribimos puede a veces haber tachones. Los tachones son las cosas que te pasan. Los problemas. Si están escritos en lápiz es que son pequeños, por ejemplo, se me ha roto el móvil. Podré comprarme otro, o llevarlo roto. La solución a esos problemas es usar la goma.

El problema es cuando los tachones son en boli, es decir, los graves. Por ejemplo, que se te haya muerto alguien. Entonces hay que usar el tipex.

El tipex es la felicidad. Todos los tipex tienen una marca. ¿Cuáles son las marcas de tu tipex? Los míos son de la marca familia, amigos, baloncesto e instituto. Lo que te hace feliz es la marca de tu tipex. Cuando te pasa algo malo, lo que tienes que hacer es ponerle tipex, es decir, pensar en tus amigos, familia, baloncesto y estar en ello.

Me ha parecido un ejemplo precioso, muy de su edad. Así que nada, a ponerle tipex a la vida.

martes, 10 de enero de 2017

Aquella que un día buscaba
los malditos acordes
de "Eva tomando el sol"
los encontro por la noche
en un local con solera.
Y entonces,
solo entonces
se dio cuenta
de que los corazones solitarios
siempre habían sido inaccesibles
y que a lo máximo que podía aspirar
era a observar sus vaivenes
e intentar disfrutarlos
incluso en la lejanía
porque nunca sería tarde
para aprender
que los hay almas que no tienen dueño
y que eso no es malo
porque no hay nada más triste
que un pájaro que no puede volar.

lunes, 9 de enero de 2017

Malditos emoticonos

Lo digo completamente en serio. ¡Urge una guía acerca de cómo usar los emoticonos correctamente!

Quizá haya gente a la que le resulte fácil. A mí, no. Así que acabo usando siempre los mismos: el que se parte de risa, el que lanza el besito, el dedo para arriba, y poco más. El resto de las caras no tengo ni idea de para qué sirven.

Y como diría Rajoy, los emoticonos son como la cerámica de Talavera, que no es cosa menor, o dicho de otra manera, es cosa mayor. Porque en un mundo en el que ya apenas hablamos por teléfono y en el que gran parte de las conversaciones se producen en las redes sociales, es importante que sepamos ponerle cara a lo que decimos, para evitar confusiones, peleas, o amor a mansalva.

Generalmente suelo a leer a las personas con el mismo sentimiento que tengo yo, así, si yo estoy triste, leo los mensajes con esa misma tristeza, y al revés cuando estoy contenta. También, hay determinadas personas a las cuales les asignó un determinado estado de ánimo, por ejemplo, hay gente a la que siempre leo enfadada. Aunque no lo esté.  En esos casos, es en los que los emoticono podrían ayudarme, si los entendiera.

Así que mientras encuentre una guía fiable, seguiré usando los mismos que hasta ahora, independientemente de que vayan o no con el texto, aunque eso, a veces, pueda llevarme a ciertos malentendidos.

viernes, 6 de enero de 2017

De amor, pareja, familia y tribu

Vengo caminando desde casa de mi hermana donde hemos celebrado la comida de Reyes. En mi familia, nos juntamos para todo. Nochebuena, Navidad, Nochevieja, Año Nuevo y Reyes. Si a eso sumamos que el cumpleaños de mi madre es en diciembre y el de mi padre en enero, pasamos dos meses completos de comilona en comilona.

Puede parecer que esto que comento es lo normal, sin embargo, cada vez me encuentro con más gente que celebra esas comidas festivas (o al menos alguna de ellas) en pareja, en familia corta (solo padres e hijos) o incluso en soledad.

Es lo normal y parece que es hacia lo que vamos. De hecho, nosotros cada vez somos menos y parece que esa tendencia va a consolidarse. Antes parecía obligado el tener que juntarte en estas fechas aunque no te apeteciera (este no es mi caso, a mí me sigue apeteciendo), pero mucha gente que apenas tiene relación durante el año con su familia, opina que es una soberana estupidez tener que comer con quien ni siquiera tienes ganas de hacerlo y prefiere reservarse esos días para sí mismo o para los más cercanos.

A mi modo de ver, las relaciones familiares han cambiado mucho en los últimos años. El trabajo, las prisas, las grandes ciudades, hacen que la familia se vea reducida a la mínima expresión, es decir, padres e hijos, padre e hijo, madre e hijo, pareja. Los hogares españoles cada vez están formados por menos miembros. No sólo eso, sino que hemos dejado de conocer a nuestros vecinos, a la tendera de ultramarinos de la esquina, al carnicero o al dueño del bar de abajo, es decir, a la tribu.

Cuando yo era cría, a veces bajábamos a la tienda de debajo de casa y nos llevábamos cualquier cosa con el único pago de "ya viene luego mi madre", y esto cada vez pasa menos. Así, quitando las relaciones que tenemos en el trabajo, poco nos queda además de la pareja y eso es un problema.

Es un problema porque ponemos todos los huevos en la misma cesta y le hacemos (a la pareja) el o la responsable única de nuestra felicidad ya que nuestros horizontes son cada vez más cortos. Eso es injusto para el otro y además es imposible de lograr, lo que se traduce en dos cosas: la primera, el aumento de los divorcios, que ya van por el 50% de las parejas. Es evidente que a altas expectativas, más dura será la caída. La segunda, la cantidad de parejas, que llevan muchos años como dice un buen amigo, odiándose cordialmente.

Todo esto viene a que volviendo de casa de mi hermana me he tropezado con una, dos y hasta tres parejas de ese tipo, en las que ves que ya no queda amor, por el odio con el que se miran y por las palabras que se dicen llenas de una falta de respeto que no le tienes por ejemplo a tus amigos.


Aclaración: Que conste que todo esto no está basado en ningún estudio estadístico, son solo mis pensamientos y así los comparto. Feliz día de reyes.