sábado, 9 de junio de 2007

A fuerza de trabajar

Hace unos días quise dejar el trabajo, no me compensaba la ganancia con lo que perdía de tiempo, de capacidad organizativa, y lo que tenía que gastar para tener cuidados a los niños. Mi jefa me convenció diciendome que ganaría mucho dinero con las comisiones. Hoy, viendo 40 latino he escuchado una canción que hacía mucho que no oía. Hay una parte que dice "dónde nadie se hace rico a fuerza de trabajar", y me he sentido estafada.

http://www.youtube.com/watch?v=9lkcc1D-bvA

jueves, 7 de junio de 2007

Trasteando en los cajones



Andaba yo removiendo los cajones, en busca de un volante médico para acudir mañana al especialista. El volante no ha aparecido, pero he encontrado un papel, con algo que no había visto desde hace mucho tiempo.

En esas noches de insommio en que la realidad y la imaginación se entremezclan en tu cabeza y no eres capaz de distinguir la una de la otra..., en esas noches en que a ratos parece que las horas nunca terminaran de pasar y a ratos pasan tan deprisa que ni siquiera te das cuenta de que estabas soñando..., en esas noches en las que un pensamiento cruel te atormenta y no lo ves claro hasta que la oscuridad se ha ido..., en esas noches en las que cantas mil canciones, recitas mil poesías, te metes en mil personajes, inventas mil historias..., en esas noches en las que el tic tac del despertador se asemeja a un martillo llamando a tu cabeza..., en esas noches de lunes, martes, jueves o domingos..., en esas noches, quisiera tener a mi lado un ángel mágico, con artes mágicas, con pócimas mágicas que me contara una historia mágica viviendo en un mundo mágico y diferente, donde no existiera el insommio, ni el miedo, ni el odio, ni la tristeza.

Ana Beguería, 26-09-01

Una buena noticia

miércoles, 6 de junio de 2007

María (una historia real inventada de principio a fin)

Cuando María tenía 20 años era una joven esbelta y altísima, podría haber sido modelo, miss, actriz del destape o lo que hubiera querido, sin embargo, tener un tipazo y 1'80 de estatura no ayudan mucho en una familia católica, apostólica y romana del año 68, en pleno franquismo, cuando el matrimonio y los hijos eran la única salida para las jóvenes de las familias bien. Así que se casó y tuvo 3 hijos, el mayor, alto como sus padres, se casó con una jóven católica miembro de una cofradía de semana santa, el mediano, la oveja negra de la familia, estudió para cocinero, y se "auto-exilió" a San Sebastián, y la pequeña, Dios mío, la pequeña había heredado las hechuras de su madre. Alta, delgada y estilosa, con una preciosa cabellera de color castaño, perfectamente arreglada y con un estilo al andar que le hacía parecer más alta todavía, un peldaño por encima del bien y del mal. Se podía decir que María era feliz, era la madre en una familia modelo, domingos a misa, y tardes dedicadas al servicio a la sociedad en la parroquia del barrio pero cuando miraba a su hija, era como si María se viera a si misma 20 años antes, mejor aún, las posiblilidades de la benjamina de la familia, eran todavía mayores que las que tenía ella, así que decidió traspasar a su pequeña todos sus sueños adolescentes y la inscribió en una escuela de modelos. Que la jóven Alex consiguiese ser una estrella, se convirtió en una obsesión para María, que dedicada en cuerpo y alma a su hija conseguía superar a duras penas la tristeza de una vida tan aparentemente feliz como anodina.
Pasaron los años y yo no había vuelto a saber nada de ella, solo que Alex salió en dos o tres campañas publicitarias sin importancia y que María había dejado de hablarse con su hijo mayor por problemas con la nuera, pero el otro día me la encontré por la calle. La noté rara, daba muchos abrazos y hablaba de una manera extraña. No le di importancia, ni por un momento se me hubiera ocurrido pensar que días más tarde una amiga me contara que la había visto, ...en la tele, ... en un reportaje de Alcoholicos Anónimos.

martes, 5 de junio de 2007

En busca de la felicidad

Llevo toda la vida esperando algo, realmente no sé qué es, no sé si es un acontecimiento importante, una revelación, una herencia de un pariente lejano que yo no conozco, o la oportunidad de demostrar algo que me llevará directa hasta la gloria, el caso es que ese "algo" sigue sin llegar, pero el día que llegue me hará feliz para el resto de mis días y viviré en un estado de éxtasis continuo hasta el día del juicio final.
Realmente, no entiendo muy bien por qué he tenido siempre la intuición de que eso sucedería, debía ser la edad, la juventud tiene un infinito sentido de la justicia y muy poca conciencia de la finitud de la vida, así que he pasado mi existencia esperando que llegara rápido aquello que me iba a hacer feliz por los siglos de los siglos amén.
Cada vez estoy más segura de que eso no sucederá, y que debo disfrutar de la vida día a día, porque como siga esperando la receta de la felicidad absoluta y eterna, no tendré absolutamente nada además de una experiencia tremenda en ver pasar la vida. De hecho, llevo toda la vida viviendo así, disfrutando, aunque en el fondo de mi ser siempre quedaba la esperanza de que el "gran acontecimiento" estaba por llegar.
Y todo esto a qué viene, pues a que ayer ví una película que por fin me lo aclaró todo, se titula "Buscando la felicidad" o algo así. Will Smith interpreta a un hombre que no llega ni a mitad de mes y que se esfuerza por conseguir un puesto como agente de bolsa, compitiendo con veinte alumnos más, para procurar un futuro mejor a su hijo. A cada parte de su vida la denomina de una manera diferente; dice cosas cómo: a esta parte de mi vida la llamo corriendo, o haciendo el idiota, segun su situación en cada momento. De la película me quedo con una frase, cuando consigue el puesto dice "a esta minúscula parte de mi vida la denomino felicidad", y no se, me ha dado por pensar.

domingo, 3 de junio de 2007

...yo no

Vivimos en los mundos de yuppi, eso parece, al menos mientras no tenemos hijos, pero en cuanto nos embarazamos empezamos a ver un poco de la personalidad que estaba oculta en nosotros y que no nos atrevíamos a enseñar.

Según todas las encuestas, en España, nos preocupa la inmigración, pero no somos racistas ni xenófobos. Nos preocupa el SIDA y las enfermedades de transmisión sexual, pero creemos que la información nos salvará. Estamos abiertos a todas las opciones sexuales, no creemos en el matrimonio..... PAMPLINAS

Últimamente he tenido varias charlas acerca de los inmigrantes, la homosexualidad, etc. y en cuanto hablas con papás y mamás la cosa cambia. Pasamos al -no tengo problemas con los homosexuales, pero mi hijo no, si me dan a elegir que sea "normal"-, -no tengo problemas con los inmigrantes pero en el colegio de mi hijo que haya niños "normales"- Tal vez, no nos hemos dado cuenta de que la mayoría de los niños no entran en lo que se podría llamar normalidad, simplemente porque la normalidad no existe. Puede que alguien considere "normal" a un niño blanco, español, hijo de un matrimonio casado, de un hombre y una mujer, no adoptado, pero de esos hay pocos, muchos matrimonios están divorciados, separados, hay niños blancos, negros, amarillos, indios, mulatos, enfermos de cáncer, asmáticos, alérgicos, huérfanos, autistas, superdotados, talentosos, hiperactivos, católicos, judíos, árabes, niños llorones, valientes, temerarios, cobardes, listos, tontos, abiertos, tímidos, cariñosos, habladores, niños que necesitan logopeda, o un psicólogo, niños obesos, anoréxicos, que comen en casa, que comen en el cole, etc..., vamos que normales lo que se dice normales, debe haber 2 o 3 por colegio.
Qué pena, que el miedo a la diferencia no nos permita ver los puntos en común. Ojalá nuestros hijos no sean nada de la lista, por que sino, siempre habrá alguien que les señalará con el dedo. No quiero ser demagoga, además, a lo mejor yo también señalo, si lo hago, por favor, recordadmelo.

viernes, 1 de junio de 2007

....y Madrid








En fin, que a este paso, el blog se va a convertir en una sucesión de crónicas de los karaokes de Panchito y compañía pero es que es lo que hay.

Comencemos por el principio. Llevaba yo como una semana haciendo campaña, mirando autobuses, trenes etc. para ir a la final de las finales: El karaoke y top colcha de la sala Galileo Galilei de Madrid, y la campaña debió funcionar porque a las 4 de la tarde del día de autos, me mira Raul y me dice - Bueno, ¿pero nos vamos o no?, a lo que yo respondo, - Vale, si te apetece..., así que cojo el teléfono, llamo a Myriam, y nos disponemos a hacer lo que no hemos hecho con 18 o 20 años, que es cuando se supone que se tienen que hacer estas cosas, meternos una paliza de 12 horas dicese 3 de ida, 3 de vuelta, 3 de concierto, y 3 de entretiempo. ¿Mereció la pena?. Para mi si, desde luego, joer, entrar a la sala Galileo, saludar a Pancho, a Antonio, a Lalitaa, a David, a Sonia, a Anilla, a Justo, a todos...., sentarnos en aquella mesa (que parecía una boda de lo larga que era), todos apretaditos, y cantar, dar palmas, aplaudir, bailar, disfrutar como enanos. Si, si que mereció la pena. A pesar de no subir a cantar (bueno al final nos colamos un poquillo), a pesar de la paliza del viaje, a pesar de no dormir, a pesar de estar en el trabajo sujetándome los párpados, mereció la pena. Lo pasamos muy bien. Ahora, espera la zaragozada. Que bueno, nos vemos........